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HABILIDADES SOCIALES BÁSICAS

HABILIDADES DE ESCUCHA ACTIVA

Utilidad de la escucha activa

     Con el fin de responder de forma apropiada a los demás, es necesario prestar atención a los mensajes que envían y asociar futuras respuestas con esos mensajes. La escucha activa se da cuando un individuo manifiesta ciertas conductas que indican que claramente está prestando atención a la otra persona.
Para informarnos mejor de lo que nos están contando y mostrar que atendemos y estamos interesados o no.
Las señales de escucha regulan el flujo de la conversación: sabemos cuando es nuestro turno, cuando lo que contamos interesa, damos pie a que continúen hablando…

Componentes de la escucha activa

Componentes no verbales:

  • Postura dirigida hacia el interlocutor.
  • Expresión facial de atención.
  • Mirada directa.
  • Gestos y movimientos: movimientos afirmativos con la cabeza, sonreír…
  • Imitar (“reflejar”) la expresión facial del que habla.

Componentes verbales (que señalen al que habla que se le está prestando atención y le animan también a seguir hablando):

  • Murmullos de aprobación o negación: “Umm, Umm…”, “aha”, etc.
  • Respuestas de reconocimiento: “Claro”, “tienes razón”, “te escucho”, “ya veo…”
  • Resúmenes aclaratorios: “Osea que…”
  • Hacer alguna pregunta breve para aclarar algún punto.
  • Empatizar: “Imagino cómo te sientes”, “te entiendo”…
  • Referencia a afirmaciones anteriores hechas por la otra persona (desde recordar su nombre hasta recordar otros detalles sobre hechos, sentimientos o ideas expresadas por la otra persona) indican un interés en ella (al recordar lo que ha hablado en otra ocasión) y es muy probable que la anime a participar más activamente en la interacción que está teniendo lugar.

Para una adecuada escucha activa es importante:

  • No realizar otra actividad mientras el otro habla.
  • Esperar a que el otro termine. Evitar adelantarnos y adivinar lo que el otro  quiere decirnos.
  • Concentrarse en lo que el otro nos está diciendo. No estar pensando en lo que vamos a contar nosotros después.
  • No emitir juicios de valor: “Eso no es nada”, “eso son tonterías”…

HABILIDADES  CONVERSACIONALES

      La manera exacta con que se debe iniciar una conversación depende del contexto: la situación material (el trabajo, el autobús, una fiesta), la hora del día (el desayuno, la comida, la salida del trabajo), la persona en cuestión (hombre, mujer, subordinado, superior), etc.

Abordar a alguien con un pretexto es una manera muy segura de empezar una relación y se pueden “esconder” adecuadamente los verdaderos motivos. Aunque a la mayoría de las personas les gusta estar acompañadas durante los ratos libres, no les agradan directamente las situaciones directamente encaminadas a satisfacer necesidades “declaradas” de contacto humano.  Tener estas necesidades es una condición biológica del ser humano, pero revelarlas no es prerrogativa de todos. Habitualmente, cuando una persona se muestra demasiado directa al hablar de sus intenciones en una relación social, la otra persona siente un cierto temor a tener que enfrentarse a una solicitud tan importante. En la mayoría de las situaciones lo mas adecuado es camuflar las intenciones para que la otra persona pueda salvar las apariencias y no sentirse abrumada por tales peticiones.

Es decir, es la capacidad de iniciar y mantener conversaciones informales con otras personas. Es un precursor probable del desarrollo de relaciones duraderas. El objetivo es conocer a otros y conversar con ellos de un modo efectivo.

Componentes de las Habilidades conversacionales:
Componentes no verbales:

  • Contacto visual al menos en un 50%
  • El tono emocional variará en función del tema de conversación.
  • La duración de las intervenciones girará alrededor del 50%.

Componentes verbales:

  • Iniciar conversaciones
  • Mantener conversaciones
  • Cerrar conversaciones

INICIAR CONVERSACIONES

  • Tener definido un objetivo: iniciar una conversación
  • Observar la situación para obtener información sobre temas de los que podemos  hablar
  • Observar cuándo es el momento adecuado
  • Tener en cuenta la sonrisa y el contacto ocular
  • Emitir una frase corta que atraiga la atención del otro, seguida de una pregunta; por ejemplo:

           “Buenas tardes: ¿llevas mucho tiempo esperando?”
“Es la primera vez que vengo a este dentista: ¿qué tal es?”
“Me gustan mucho los coches, y a ti ¿te gustan?”

Para iniciar una conversación se puede recurrir a:

  • Hacer una pregunta o un comentario sobre la situación o una actividad en la que se esté implicado.
  • Hacer cumplidos a los demás sobre algún aspecto de su conducta, apariencia o algún otro atributo
  • Hacer una observación o una pregunta casuales sobre lo que está haciendo alguien
  • Preguntar si puede unirse a otra persona o pedir a otra persona que se una a el/ella.
  • Pedir ayuda, consejo, opinión o información a otra persona
  • Ofrecer algo a alguien
  • Compartir las experiencias, sentimientos u opiniones personales
  • Saludar a la otra persona y presentarse

Al hablar de expresiones de acercamiento, se tienen tres temas para escoger:

  • La situación (es quizás la mejor manera de empezar una conversación, para ello nos podemos fijar en cosas del contexto que nos interesen o nos llamen la atención y que probablemente suceda lo mismo a la otra persona
  • La otra persona
  • Uno mismo

Y tres maneras de empezar:

  • Hacer una pregunta
  • Dar una opinión
  • Señalar un hecho

Una vez que hemos decidido conocer a alguien, el paso siguiente es hacer contacto ocular y hablar.

No debemos pensar en cual es la expresión “perfecta” de acercamiento, la verdad es que lo que se dice tiene realmente poca importancia (haciendo la salvedad de que no sea una expresión negativa). Los comentarios ordinarios están bien, pero acompañados sobre todo por una conducta no verbal de interés y de agrado. Si la otra persona está interesada, es probable que nos responda igualmente.

REGLAS BÁSICAS PARA LA INICIACIÓN DE CONVERSACIONES

Ser positivo
Ser directo
Cultivar una perspectiva doble
Anticipar una reacción positiva
Sacar provecho del humor
Utilizar frases iniciales cortas
Preguntarse a uno mismo cómo respondería
Hacer preguntas con final abierto
Sacar provecho de la libre información (lo veremos más adelante)
Acercarse a la gente que parece libre para empezar una conversación
Insistir
Acercarse a la gente que parece amigable
Cultivar la curiosidad
Seleccionar objetivos alcanzables
Sacar provecho del estilo propio
Sonreír y mirar a la gente
No intimidar
Recompensarse los esfuerzos

Debemos tener en cuenta que ser rechazados no es el fin del mundo. El comentario puede haber sido apropiado y aún así recibir una respuesta mínima o negativa. Es posible que la otra persona esté de mal humor y rechazar de todas formas cualquier acercamiento. O bien interpretó mal los comentarios. O cualquier otra razón, incluida la de que no quiera responder a una aproximación de otra persona. Lógicamente no podemos caer bien a todo el mundo. Pero lo importante es haberlo intentado, recompensándonos por ello y seguir intentándolo.

MANTENER CONVERSACIONES

Con frecuencia, no solo querremos iniciar una conversación, sino mantenerla. Sin embargo, hay que tener en cuenta que lo que se revela sea importante para el tema y que no sea tan personal que esté fuera de lugar. La idea es hacer los comentarios cada vez un poco más personales, de modo que la conversación llegue a ser más significativa

Algunas áreas para hablar pueden ser las siguientes:

  • Discusión de sentimientos, suposiciones o impresiones mutuas
  • Compartir pensamientos y opiniones personales sobre un tema
  • Intercambio mutuo de hechos, compartir información objetiva sobre un tema
  • Compartir fantasías, sueños, imágenes, metas o deseos
  • Compartir actividades recientes
  • Compartir actividades pasadas
  • Compartir hechos graciosos, contar historias divertidas, reírse de uno mismo

ESTRATEGIAS PARA EL MANTENIMIENTO DE CONVERSACIONES

Hay una serie de procedimientos que nos ayudan a que las conversaciones se desarrollen de una forma más fluida:

Preguntas:

Hemos de aprender a hacer preguntas como elemento fundamental en el inicio y mantenimiento de conversaciones. El saber hacer preguntas es importante porque nos permite obtener más información para seguir conversando.

Seguir haciendo preguntas cerradas(una pregunta cerrada es aquella que induce a respuestas muy concretas que se pueden responder con una o muy pocas palabras. El que responde no tiene otra elección en su respuesta que la ofrecida por el que pregunta. Este tipo de preguntas tienen generalmente una contestación directa o puede contestarse con una corta respuesta seleccionada a partir de un número limitado de posibles respuestas.

Las preguntas que comienzan con “dónde…”, “cuándo”, “quién” son normalmente cerradas.

 Por ejemplo, si preguntamos, ¿eres de Madrid?, solo permitiremos que el otro responda “si” o “no”).

También son preguntas cerradas las que se pueden responder adecuadamente por “sí” o “no”, las que piden al sujeto que seleccione entre dos o más alternativas, o las que piden que identifique algo.

   Las preguntas cerradas pueden ser a su vez:

                           
Generales:     “¿Cuándo empieza la sesión?”
“¿Hace frío hoy?”

                        Personales:     “¿En qué trabajas?”
“¿De dónde eres?”
“¿Cuántos hermanos tienes?”

                                              
Comenzar a hacer preguntas abiertas (una pregunta abierta lleva a la otra persona a describir detalladamente las contestaciones correspondientes, promoviendo respuestas más largas y manifestaciones con respecto a motivaciones, intenciones y sentimientos). Son aquellas que pueden contestarse de diversas maneras, dejando la respuesta abierta al que responde.

Con estas preguntas el que responde tiene un elevado grado de libertad para decidir qué contestación dar. Este tipo de preguntas son de carácter amplio y requieren más de una o dos palabras. Igualmente tienen también la ventaja de permitir dirigir una conversación hacia el nivel de comunicación que se desee.

Este tipo de preguntas suelen empezar con frases como: ¿Por qué…?, ¿Qué piensas de…?, ¿Qué te parece…?, ¿Cómo es eso de…?, ¿Qué opinas de…?, cuéntame…

       Las preguntas abiertas pueden ser a su vez:

                                  
Generales:     “Cuéntame la película del domingo”
“¿Cómo es eso de estudiar una carrera?”

Personales:    “¿Por qué te gusta el fútbol?”
“¿Qué te parece ese chico/a?”

           

Utilización de las preguntas:

     Las preguntas han de seguir el siguiente orden:

1          Cerradas y generales
2          Abiertas y generales
3          Cerradas y personales
4          Abiertas y personales

Dar Información Gratuita:

La información gratuita consiste en el intercambio de libre información acerca de gustos, deseos, opiniones, lo que hacemos, etc. Supone una información que excede lo puramente preguntado.

Sea o no de forma consciente, la gente comparte aquella parte de sí misma de la que quiere hablar. En este sentido, la libre información es a menudo una especie de invitación para hablar sobre aquello que la persona que la ofrece piensa que es apropiado. Por consiguiente, cuando se presenta la situación adecuada se puede ayudar a mantener la conversación proporcionando suficientes cantidades de  libre información (para la otra persona) sobre uno mismo, especialmente sobre nuestros sentimientos y actitudes, si nos interesa profundizar en la amistad y en la intimidad con la otra persona.

Por ejemplo:

“¿Cuántos hermanos tienes?”. “Uno, pero me gustaría tener otro hermano más”.

                                   
“¿Vendrás a patinar mañana?”. “No, he quedado para ir al cine, pero podemos ir mañana.”

  “¿Qué estudias?”. –“Psicología. La semana que viene tengo un examen muy difícil.

Cambiar de tema:
Por ejemplo:

              “Hablando de otra cosa…”
“En este momento se me está ocurriendo…”
“Ahora que recuerdo…”
“Por cierto, me han dicho…”
“A propósito de…”

Retomar un tema anterior:
Por ejemplo:

“A propósito de lo que hablábamos antes…”
“Volviendo al tema de antes…”

Tomar la palabra: Por ejemplo:

“Perdone, quería decir…”
“Ahora que dices…”
“Yo creo…”

Ceder la palabra: para ello, miramos al otro y hacemos un gesto con la cabeza invitándole a hablar.
Por ejemplo:

“¿Y tú qué opinas?”
“¿Qué ocurrió?”

Mantener la palabra:
Por ejemplo:

“Perdona un momento…”
“Espera un momento…”

Autorrevelaciones:

Se refiere al acto de compartir verbal o no verbalmente con otras personas aspectos de lo que te convierte en una persona, aspectos que el otro individuo no conocerá o comprenderá sin tu ayuda.

A veces sucede que las relaciones de una persona terminan antes de que hayan empezado a funcionar. En estos casos puede suceder que esa persona no cuente de sí misma lo suficiente para que los demás sepan con quién están tratando, que conozcan sus pensamientos, sentimientos. La autorrevelación puede ser el principal medio por el que las relaciones de contacto superficial pueden transformarse en reciprocidad. La gente solamente se preocupa por aquellos con los que está implicada. Y la autorrevelación  juega un papel primordial en ayudar a conseguir que se impliquen.

Las autorrevelaciones verbales son verbalizaciones en las que el individuo revela información personal sobre él mismo. Las autoverbalizaciones no verbales son conductas manifestadas por un individuo que transmite a los otros una impresión de sus actitudes o sentimientos.

En cualquier conversación es importante que los dos (o más) participantes practiquen por lo menos alguna autorrevelación, puesto que una relación puede desarrollarse solamente cuando las personas implicadas comparten algo sobre ellas mismas. El llegar a una mayor intimidad y amistad se logra contando cosas sobre los propios sentimientos, fantasías, gustos, deseos, objetivos a corto y largo plazo, etc. Al revelar cosas a la otra persona, compartimos, de alguna manera, nuestros sentimientos y nuestra intimidad con ella.

 Además facilitamos el que ésta cuente más cosas sobre sí misma. Si queremos que la otra persona cuente cosas sobre sí misma, a veces es necesario que contemos cosas de nosotros mismos, sobre todo en el inicio de una relación.

Generalmente es verdad que la autorrevelación íntima produce autorrevelación íntima, mientras que la impersonalidad produce impersonalidad. Sin embargo tenemos que hacer una salvedad: no se puede apresurar la intimidad. En los primeros intercambios con otra persona, la convención cultural es hablar sobre aspectos superficiales y temas poco comprometidos. Poco a poco habrá una mayor autorrevelación de sentimientos y de cuestiones más íntimas. Normalmente evitamos a alguien que revela información muy íntima demasiado pronto, porque pensamos que está desadaptado o que espera niveles de intimidad similares de nosotros.

La autorrevelación ha de ser simétrica, señalando con ello que la gente se debería autorrevelar aproximadamente al mismo ritmo si se quiere construir una relación equitativa y de reciprocidad.

Hay cuatro niveles de profundización creciente a través de los cuales pasa generalmente la comunicación:

  • Frases hechas
  • Hechos
  • Opiniones
  • Sentimientos

Frases hechas: Cuando una persona se encuentra con otra, las dos casi siempre empezarán a intercambiarse frases hechas. Rituales típicos de apertura incluyen: “ ¡Hola!”, “ ¡Qué tal!” “ ¿Cómo estás?”, “ ¡Hola, me alegra verte!”. Puesto que estos rituales de apertura no están diseñados para intercambiar información, un simple “ ¡Hola!” es lo que se espera de respuesta. Se pueden seguir con oras frases hechas con respecto al tiempo, programas de televisión de la noche anterior, estado de salud de algún miembro de la familia, etc.

Hechos: Después de intercambiar frases hechas, la gente procede a intercambiar hechos. En las nuevas relaciones, éstos serán frecuentemente hechos sencillos de la vida; en las relaciones ya existentes, serán básicamente acontecimientos recientes: “Estoy trabajando en …”, “Mi madre ha venido a verme y hemos salido de compras”. Los primeros intercambios de hechos sirven a la función de intentar enterarnos si hay suficientes cosas que compartir antes de establecer una relación que nos merezca la pena.

Opiniones: Las opiniones proporcionan a los demás un punto de vista más personal sobre nosotros. Alguien que quiera conocernos como somos realmente, se encontrará más unido a nosotros si sabe nuestras opiniones sobre el estilo de vida de las grandes ciudades, el amor, etc. La expresión de opiniones puede proporcionar a los demás material en el que basar sus preguntas y comentarios.

Sentimientos: Los sentimientos se diferencian de los hechos y las opiniones en que van más allá de describir lo que sucedió y cómo vimos lo que sucedió. Por esta razón, la expresión de sentimientos dará la visión más cercana a lo que realmente somos. El revelar hechos y opiniones es importante, pero si no revelas tus sentimientos, la gente empezará probablemente a considerarte frío y superficial y poco interesado en intimidar con ellos. También si reprimes las emociones en tu interior, es mucho más probable que desarrolles una amplia variedad de trastornos físicos y emocionales.

                                      LAS PAUSA TERMINALES

Los temas de conversación superficiales, como el tiempo, el coste de la vida o la película vista el día anterior, se pueden mantener únicamente durante algunos minutos. Luego se suele llegar a una pausa final, donde ninguna de las dos personas tiene nada más que decir sobre ese tema. Los lapsos terminales se suelen reconocer por una larga pausa después de una pequeña charla y antes de que haya ninguna otra reacción.

Cuando un tema parece haber quedado agotado, se puede practicar una                                                                          clase de rescate volviendo explícitamente a un tema anterior de la conversación que se está desarrollando o bien de una conversación anterior. Por ejemplo, después de la pausa del lapso final se puede decir: “A propósito de lo que estuvimos hablando al inicio de la conversación…”

   Otra clase de rescate de una pausa terminal utiliza una frase de transición que sirve para conducir a un nuevo tema que se está introduciendo en la conversación: “Muy bien, pero hay algo de lo que no hemos hablado…”

A menos que estas frases de transición las proporcionemos nosotros o nuestro interlocutor, la conversación se terminará o se vagará sin rumbo alrededor del tema que ha agotado la conversación. Sería útil estar preparado con un par de temas a los que acudir cuando se producen esas emergencias.

                                                LOS SILENCIOS

   Las conversaciones conllevan períodos de silencio que son completamente normales. Estos períodos cortos pueden ofrecer pausas refrescantes. Estos silencios son totalmente naturales. No debemos temer esos silencios o pausas, no tiene porqué llenarse cada momento de la conversación con palabras. No es necesario apresurarse a rellenar cada período de silencio, ya que puede servir para reflexionar sobre lo que se ha dicho, para hacer preguntas, para cambiar de tema, etc.

Detenerse por un instante en el discurso equivale a dominar una buena técnica de respiración y a señalar que se ha podido todo nerviosismo. Muchas personas cuando se ven superadas por los nervios, hablan sin parar para no tener que soportar el silencio.
Introducir pausas o permanecer callado es un signo de fortaleza, y no de debilidad, como todavía es creencia extendida, pues con ello se demuestra que se controla la situación ante una persona o un público expectante. Sólo un orador que se deja vencer por el miedo habla sin pausas ni comas o intenta salvar una pausa para la reflexión con palabras de relleno como “bueno”, “es decir”, “eeeh”.

 El silencio no es realmente malo en una relación, lo peor del silencio es lo que nos decimos a nosotros mismos sobre él.

        
                           LA MENTE EN BLANCO, ¿Y AHORA QUÉ?

No hay ninguna persona, por muy buen orador que sea, que se vea a salvo de quedarse atascado en alguna ocasión. Sin embargo, no siempre radica en lo nerviosos que estamos ante determinadas personas. Quien, sencillamente, sabe demasiado poco sobre algún tema, quien no sabe o no puede concentrarse, quien está cansado o se irrita por los gritos que le dedican no obtendrá, con o sin nervios, buenos resultados.
Incluso a una persona bien preparada y con dominio del tema se le puede ir “el santo al cielo”. Esto, en principio, no tiene por qué tener mayor transcendencia, pues la otra persona con la que mantenemos una conversación o un auditorio, no tienen por qué darse cuenta de que en esta ocasión la pausa nace de una necesidad. Por un lado, el otro no sabe cómo continúa tu discurso. Por otro, el oyente se muestra muy tolerante respecto a pequeñas pausas, que hacen parecer al hablante como más humano. Por regla general, sólo las pausas que excedan de unos siete segundos empiezan a parecer excesivas.
De todos modos, ensaye una y otra vez aquellas situaciones críticas que se pueden presentar.
¿Qué puedo hacer en caso de que la mente se me quede en blanco? Pruebe a poner en práctica alguna de las siguientes:

  • Reconózcalo. A veces basta la famosa frase “Se me ha ido el santo al cielo”, o un gracioso “Se acabó, ya no sé por dónde iba” para relajar la situación.
  • No pida disculpas por ello ni intente ofrecer explicaciones (“Es que no estoy muy puesta en este tema”…)
  • Repita lo mismo con otras palabras (“Esto quiere decir concretamente que…”)
  • Sáltese una parte y comience con otro punto que desee tratar, por medio de un puente tipo “Con respecto a otra cosa…” Si todavía fuese necesario o posible, se puede retomar después el punto omitido con una frase tipo “Volviendo al tema anterior…” Si está ante un auditorio puede ser válido “Se preguntarán por qué no he mencionado antes que…Bien,…”
  • Precise lo dicho por medio de un ejemplo
  • Haga un resumen “Pues lo dicho…”, “En definitiva…” Muestre cómo se ha llegado a algo. “¿Cómo he llegado a esta conclusión?…”, “¿Cuál ha sido el camino que me ha llevado a esto?”
  • Puede lanzar una pregunta al otro. En este caso tiene que evitar dar la impresión de que su intervención ha concluido
  • Corte sencillamente aquellas frases que no consiga acabar y comience de nuevo. Busque formulaciones adecuadas pero no se eternice.
  • Considerar también: transmite seguridad quién se mantiene erguido apoyándose en ambas piernas, quien no busca puntos de apoyo, quien habla con el volumen de voz suficiente como para que se la oiga y entienda perfectamente, y quien, finalmente, adecua mímica y gesticulación a sus palabras.

Recuerda que introducir pausas o permanecer callado es un signo de fortaleza, y no de debilidad.

CERRAR CONVERSACIONES

A tener en cuenta:

            Volumen medio
Sonrisa
Incorporarse si se está sentado
Ir aumentando distancia, cambiar la orientación del cuerpo

Componentes verbales:

Expresar clara y directamente nuestro deseo de terminar la conversación:

                                   “Bueno me voy a ir”

Resumir y concluir:

                                   “Bueno pues entonces quedamos el lunes en clase”

Dar una explicación:

                                   .“Tengo que irme a…”          

Aplazar para otro día:

.“Te llamo mañana: ¿Vale?”

RECORDAD:

Debemos ir pasando de un nivel de comunicación a otro:

Superficial: frases hechas, saludos…

Medio: frases cortas y preguntas sobre gustos, puntos en común, aficiones, actividades,
temas de actualidad, trabajo, etc.

Profundo: preguntas sobre sentimientos personales, valores, filosofía de la vida, relaciones
personales…

La comunicación íntima es lo que construye una verdadera amistad o una relación de pareja.
Es una gran fuente de refuerzos. Nos permite conocer mejor a los demás.

EXPRESAR Y RECIBIR REFUERZO

La mayoría de nosotros no prestamos atención cuando las personas a nuestro alrededor actúan de manera que nos agrada. Sólo cuando no actúan de la forma como queremos que actúen prestamos hacia ellos una atención especial y, rápidamente criticamos su conducta.

Es importante aprender y practicar las habilidades necesarias para expresar y recibir refuerzo puesto que mejora y fortalece la relación, aumenta la probabilidad de recibir refuerzo si somos reforzantes, y ayuda a mantener el equilibrio en una relación.

Los cumplidos son conductas verbales específicas que resaltan características positivas de la otra persona. Los cumplidos funcionan como reforzadores sociales y ayudan a hacer más agradables las interacciones sociales. Existen muchas razones por las que es importante hacer cumplidos y expresar aprecio cuando está justificado. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Los demás disfrutan al oír expresiones positivas, sinceras, sobre cómo nos sentimos con respecto a ellos.
  • El hacer cumplidos ayuda a fortalecer y profundizar las relaciones entre dos personas
  • Cuando se hacen cumplidos a los demás, es menos probable que se sientan olvidados o no apreciados.
  • En los casos en los que hay que expresar sentimientos negativos o defender los derechos legítimos ante alguien, es menos probable que se produzca un enfrentamiento emocional si dichas conductas ocurren en una relación en la que previamente se ha hecho algún cumplido sobre otros aspectos de la conducta del individuo.

EXPRESAR REFUERZO

Aspectos previos:

Escoger el momento adecuado.
Evitar expresarlo antes de hacer una petición.
Esperar a que la otra persona esté disponible para poderlo escuchar.

Componentes no verbales:

Contacto visual.
Sonrisa.
Tono de voz cálido y cordial.
Contacto físico.

Componentes verbales:

Expresión de aprecio y elogio, en primera persona:
Me gusta..
Me ha encantado..

Describir concretamente el objeto de refuerzo:

Me gusta...tu chaqueta
Me ha encantado...que vinieras a verme
Uso de adjetivos:

Me gusta tu chaqueta, es preciosa Me ha encantado que vinieras a verme, eres muy amable

Los cumplidos pueden cumplir la función de reforzadores sociales y, por lo tanto, aumentar aquellas conductas a las que siguen. Sin embargo, el ignorar la conducta que nos agrada y castigar la que no nos gusta es una manera poco eficaz de ayudar a los demás a que aprendan cómo queremos que nos traten.

El modo más común de expresar admiración consiste en ofrecer una expresión positiva directa. Los cumplidos pueden hacerse, normalmente, sobre la conducta, la apariencia y/o las posesiones de la otra persona. Además las expresiones positivas pueden mejorarse de dos maneras:

  • Siendo específico (es decir, diciendo exactamente lo que nos gusta de la otra persona
  • Diciendo el nombre de la otra persona

Es conveniente hacer cumplidos sobre cosas específicas que nos agradan. De este modo, decimos a la otra persona qué es lo que nos gusta exactamente de, por ejemplo, su conducta.

Al hacer cumplidos es preferible expresarlos en términos de nuestros propios sentimientos, en vez de en términos de absolutos o de hechos. Por ejemplo, es mejor decir “Me gusta tu casa” que “es una casa bonita”

Para que los cumplidos sean más fáciles de hacer, pueden seguirse de una pregunta: “Me gusta tu chaqueta, es preciosa: ¿Dónde la compraste?”. De esta manera, cuando los demás oyen los cumplidos, en vez de buscar una respuesta, pueden simplemente agradecerlo y contestar a la pregunta.

Las expresiones positivas se pueden hacer más creíbles de diversas maneras:

  • Si normalmente no hacemos cumplidos y queremos empezar a hacerlos, debemos empezar a hacer un cumplido de vez en cuando e ir aumentando progresivamente su frecuencia.
  • Al principio es mejor expresar los cumplidos de manera conservadora, ya que expresiones repentinas de aprecio probablemente levanten sospechas
  • Es mejor ofrecer expresiones positivas cuando no queramos nada de la otra persona. Si le vamos a pedir un favor es probable que el cumplido no seas tenido en cuenta
  • No es conveniente devolver el cumplido que nos han hecho con otro igual dirigido a la otra persona. Puede sonar superficial, como una obligación adquirida.

Cuando se empiezan a hacer cumplidos a los demás, es más probable que también recibamos más cumplidos.

RECIBIR REFUERZO

A mucha gente le es difícil aceptar los cumplidos directamente. Bien por modestia o bien porque no se sabe qué decir, se suele negar la validez del cumplido que nos hacen y, por tanto, disminuyen la probabilidad de que nos vuelvan a hacer otro cumplido.

Componentes no verbales:

Contacto visual
Sonrisa

Componentes verbales:

Agradecer el refuerzo:

“Gracias”
“Eres muy amable”

Si se está de acuerdo expresarlo al otro:

“Si, es cierto”
“Estoy de acuerdo”

Si respondemos a los cumplidos negándolos (“¿Quién?, ¿Yo?”), cambiando el tema de atención (“A mí también me gusta tu chaqueta”) o rechazándolos (“¿De verdad te ha gustado mi chaqueta?, la verdad es que fue la primera que cogí del armario”), no es probable que nos lo vuelvan  a hacer

Debemos evitar creencias contraproducentes asociadas con el hacer y recibir cumplidos, como por ejemplo:

“Si voy por ahí haciendo cumplidos a la gente y diciéndoles cuánto les aprecio, pensarán que quiero algo de ellos. Pueden pensar también que no soy sincero”;

 “¿Por qué debería hacerle un cumplido? Ya le pagan por el trabajo”;

“Si alguien me hace un cumplido y lo acepto y estoy de acuerdo con él, entonces la gente pensará que soy un engreído”;

“Si alguien me dice algo agradable, tengo que responderle con algo agradable”;

“La gente no debería hacerme cumplidos porque no me los merezco”.

CONCERTAR CITAS

Aspectos previos:

Concertar las citas hacia el final de la interacción, dado que ya podemos tener más información sobre intereses de la otra persona ,actividades que podemos proponer.
Importancia del intento frente al éxito
No insistir exageradamente
No dejar la responsabilidad de la cita a la otra persona, por ejemplo:

“Bueno entonces me llamas tú”

Conducta no verbal:

Contacto visual
Sonrisa

Conducta verbal:

Expresar nuestro deseo de volver a ver a la otra persona :

“Me apetecería quedar para otro día”

Averiguar, mediante una pregunta, si a la otra persona también le apetece:

“¿Qué te parece?”

En el caso de que la otra persona acepte: proponer un día, hora y lugar. Se puede pedir el teléfono a la otra persona y quedar en llamarla para otro día.
“¿Mañana a las 14 en este mismo lugar?”

En el caso de que la otra persona no acepte: intentar pactar la cita para otro día y/o averiguar cuál es el problema.

“Bueno, entonces: ¿Quizás podamos vernos el sábado?”

HABILIDADES DE CONVERSACIÓN EN GRUPO

CONTENIDOS:

  • Introducirse en grupo
  • Mantener conversaciones
  • Presentar a otros

INTRODUCIRSE EN GRUPO

Debemos aprender a presentarnos en grupo, introduciéndonos en su conversación o iniciando nosotros una.

Aspectos previos:

Para introducirnos en la conversación podemos esperar un silencio o pausa, o no. Todo depende de la situación.

Componentes no verbales:

Mirar a todos
Sonrisa
Volumen alto
Reducir la distancia con los miembros del grupo e introducirnos en él, sin permanecer en la periferia.

Componentes verbales:

Introducirse en un grupo de desconocidos:

Saludar a los miembros del grupo:

“Hola, ¿cómo estáis?”

Decir el nombre de uno. Y si se desea comentar algo acerca de uno mismo relacionado con la situación en que nos encontremos.

“Soy amigo de…,nos conocemos del barrio…”

(Se puede dar la mano, hacer un gesto de saludo, besar a la otra persona…)

Preguntar a los demás sus nombres:

“¿Cómo os llamáis?”

Iniciar una conversación.

Introducirse en un grupo de conocidos

Hacer una pregunta abierta, seguida de libre información:

“¿Qué tal estáis?, pues yo…”

Hacer preguntas abiertas, pero más concretas:

“¿Qué os parece esta película?”

“¿Dónde os metisteis anoche?”

Se pueden hacer observaciones sobre el tema que se está hablando a partir de lo que hayas escuchado, contar tu opinión, experiencia personal o anécdotas.

Evitar las conversaciones entre dos, disgregan al grupo

MANTENER CONVERSACIONES

Errores más comunes:

  • Hablar antes de que terminen los demás
  • Pensar en lo que se va a decir y no escuchar al otro
  • Hacer conversaciones en pareja y no en grupo
  • Cambiar de tema bruscamente

Recordad que no hay por qué decir algo maravilloso e interesante para entablar una
conversación

Conducta verbal:

Revisar componentes verbales de las habilidades vistas en escucha activa, tomar y ceder la palabra, etc.

Conducta no verbal:

Aprovechar pausas
Mirar al que está hablando en el momento que yo quiero hablar
Dar señales de tomar la palabra (gestos, manos, cara…)
Subir volumen de voz

PRESENTAR A OTROS

Nos sentimos incómodos intentando atender a los distintos amigos por separado, así qué si presentamos a otros, facilitaremos el que se conozcan entre sí.

Conducta no verbal:

Contacto visual con todos los integrantes del grupo
Postura de acercamiento
Volumen alto
Sonrisa

Conducta verbal:

Esperar una pausa
Mencionar el nombre de la persona presentada y los del grupo:

“Os quería presentar a…”
“Estos son…”

Hacer referencia a aspectos comunes al grupo y la persona presentada:

“A ….… también le gusta el fútbol”

Dar información gratuita acerca de la persona presentada y/o del grupo:

“……. Acaba de volver de vacaciones de……..”

No marcharse hasta que la persona presentada dé señales de haber quedado introducido en el grupo.                

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