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CAUSAS DE UN TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD (TP)

Para entender las causas y el desarrollo y formación de un TP es necesario distinguir  tres niveles en una persona:

  1. EL NIVEL DE LOS MOTIVOS
    En este nivel se encuentran las necesidades básicas que toda persona tiene como la de ser reconocida, ser importante para los demás, poder confiar en los demás, la autonomía propia, el respeto de los propios límites.
  2. EL NIVEL DE LOS ESQUEMAS
    En este nivel se encuentran las creencias de la persona sobre el mismo, por ejemplo: “soy un fracasado o soy competente” y las creencias sobre cómo funcionan las relaciones con los demás o qué puede esperar uno en la relación con los demás, por ejemplo “los demás no me respetan”. Estas creencias tienen un carácter estable y la persona está completamente convencida que esto que cree es así.
  3. NIVEL DE JUEGO
    En este nivel se localizan las estrategias con las que la persona intenta cubrir los motivos del primer nivel, eso es cubrir las necesidades básicas. Con estas estrategias la persona intenta influir en la conducta de los demás “manipularles” con el fin de cubrir las necesidades básicas.

Por ejemplo, una persona con un TRASTORNO NARCISISTA DE LA PERSONALIDAD tiene como motivo principal el ser reconocido/admirado por los demás en todo momento (NIVEL DE LOS MOTIVOS BÁSICOS), paralelamente piensa “yo no soy interesante para los demás” (NIVEL DE LOS ESQUEMAS) así que utiliza la estrategia de alardear excesivamente de todo lo que tiene (NIVEL DE LAS ESTRATEGIAS) con el fin de conseguir que los demás le admiren.

En la biografía de una persona con un TP los motivos de reconocimiento, importancia, solidaridad, autonomía no han sido cubiertos por sus padres en su infancia.

Por ejemplo cuando un niño requiere atención o pide que se le atienda porque ha hecho algo interesante, por ejemplo un dibujo y sus padres no le prestan atención suficiente diciéndole “déjame, que ahora tengo cosas más importantes que hacer”, en ese momento en ese momento las necesidades del niño no se ven cubiertas.

Niño sentado de espaldas

Estas conductas por parte de los padres son CONDUCTAS INVALIDANTES, es decir le quitan valor al niño y lógicamente para que produzcan en el niño la sensación de “no soy importante, no valgo, no soy interesante para los demás, los demás no me respetan” deben ser de forma continuada y a lo largo de toda la infancia del niño, o al menos durante una gran parte. El niño adquiere así la sensación de no ser válido y desarrolla creencias sobre él mismo y sobre las relaciones con los demás del tipo “no valgo, no soy importante, soy un fracasado, nadie se ocupa de mi”; incluso en algunas ocasiones los padres pueden llegar a decirle al niño “molestas, estaríamos mejor sin ti”.

Cuanta más negativa haya sido la experiencia más negativos serán los esquemas cognitivos que tendrá la persona adulta.

Los motivos principales de ser importante, reconocido, etc, quedan completamente frustrados pero lógicamente la persona no se queda pasiva sino que intenta activamente solucionar el problema, en el niño se produce un dilema: ¿cómo consigo yo ser importante para los demás cuando creo de mi mismo que no soy nada importante? La solución se encuentra en desarrollar estrategias (NIVEL DE JUEGO) con las que el niño consigue tener atención y por lo tanto cumplimentar las necesidades básicas.

Por ejemplo en el caso de un adulto hipocondríaco narcisista el niño ha podido aprender que fingiéndose enfermo consigue al menos durante un corto período de tiempo la atención de sus padres. Con esta estrategia (fingirse enfermo) encuentra la solución a su falta de importancia.

El problema de estas estrategias es que son necesariamente intransparentes, es decir, los demás no pueden saber que finjo estar enfermo ya que en el momento en el que lo sepan dejará de funcionar esta estrategia y dejaré de recibir atención. Por ello estas estrategias son nuevas conductas que el niño desarrolla e internaliza y que tiene un carácter manipulativo. En el caso del niño hipocondríaco intenta influir en la conducta de sus padres fingiendo o exagerando unos síntomas para conseguir atención. El niño en estos momentos no tiene mala intención, ya que es la única forma que tiene de recibir atención, es decir, no tiene elección y se ve obligado a desarrollar estrategias que solucionen el problema de la escasa atención.

Otro ejemplo para entender mejor los TP sería cuando un niño solamente recibe atención cuando sus resultados académicos son muy altos. Así el niño aprende que tiene un valor, que es importante, que es reconocido, que es validado por sus padres, solo cuando obtiene unos resultados magníficos.

En el caso de un niño que solamente se le presta atención cuando tiene una conducta exagerada, por ejemplo grandes alborotos, gritos, pataletas, consiguiendo así atención por parte de sus padres, desarrollará probablemente una tendencia a la falta de reflexión, la superficialidad y la exageración en su vida adulta, es decir, un TRASTORNO HISTRIÓNICO PERSONALIDAD. Estas conductas por parte de los padres deben ser de forma constante durante un largo tiempo hacia el niño de forma que el niño se vea siempre obligado a desarrollar estrategias “anormales” para sentirse considerado o validado por los padres. Estas creencias adaptativas en la infancia pero que serán inadaptativas en la edad adulta son aprendidas e internalizadas por el niño el cual dado su entorno las considera como normales.

Además el niño consigue que los padres presten atención a las estrategias que el niño desarrolla pero esto no significa que validen al niño directamente, por ello el niño  necesita comportarse así continuamente para recibir atención. El motivo principal de ser importante  no se ve cubierto sino que de alguna manera lo que se refuerza es la estrategia que el niño utiliza. Por ejemplo en el caso de la hipocondría se presta atención a la supuesta enfermedad del niño y no al niño como persona.
El niño se ve obligado a utilizar estas estrategias para conseguir atención, no tiene elección, pero también obliga (aprende a manipular) a los que le rodean a prestarle atención, ya que por encima de todo tiene que cubrir la necesidad de ser importante y validado. Es decir, con estas estrategias el niño consigue atención pero no la suficiente. Consigue atención en el momento pero su necesidad de ser importante en la familia no se ve recompensada, así el niño está condenado a continuar con estas estrategias “anormales” para ser validado.

De esta forma el niño tiene un sistema de creencias como “yo no valgo”, “yo no soy interesante para los demás”, “no tengo nada que aportar”, “no confío en los demás”, que le producen una sensación de invalidez. Esta sensación puede mitigarse a corto plazo con unas estrategias “anormales” con las que momentáneamente recibe atención. Estas estrategias obligan al niño a manipular a los demás y son intransparentes, no pueden ser descubiertas ya que si lo fueran dejarían de funcionar.

EN LA EDAD ADULTA ESTAS CREENCIAS SOBRE ÉL MISMO Y SOBRE CÓMO SON LAS RELACIONES QUE LE HACEN UTILIZAR ESTAS ESTRATEGIAS MANIPULATIVAS TIENEN SUS EFECTOS NEGATIVOS (COSTES). El hecho de que una persona piense negativamente sobre sí mismo y sobre sus capacidades provoca una sensación de angustia continua cada vez que se tiene que enfrentar a una situación en la vida, es decir la estimación de uno mismo (auto-estima) está condenada a ser negativa.
Por otra parte los efectos de la manipulación sobre otras personas también son negativos ya que el manipulado a la larga se da cuenta de que está siendo manipulado y rechaza a la persona que manipula.
El sistema de creencia negativo implica una rigidez e inflexibilidad que limitan enormemente a la persona e incluso le pueden impedir poder tener relaciones estables con los demás.
Esto conduce a la persona con un TP a padecer generalmente síntomas depresivos y ansiosos ya que además para la persona que sufre el trastorno es la única forma que conoce de pensar sobre sí mismo y de relacionarse con los demás. Este sistema de creencias  y estrategias está “inmunizado” y tiende a mantenerse por si mismo. Está en sintonía con la propia persona ya que es la única forma de actuar que conoce, la ve como correcta.
Por ello una persona que padece un TP no es consciente hasta que se le explica, del trastorno, y lo único que hace es sufrir sus consecuencias.

Por ejemplo una persona con un TRASTORNO NARCISISTA DE LA PERSONALIDAD tiene una necesidad extrema de reconocimiento-admiración por parte de los demás. Esta necesidad extrema de admiración le lleva a presumir continuamente entre sus amigos sobre lo excepcional que es, de todo lo que él tiene, de sus posesiones. Así que a corto plazo obtiene la admiración de los demás aunque luego los demás se dan cuenta de que lo que dice es una exageración e incluso no es cierto por lo que los demás deciden a la larga rechazarle confirmando así las creencias de la persona narcisista sobre sí mismo acerca de su poca valía y de lo poco fiables que son los demás ya que esta experiencia la repite una y otra vez. Esto le llevará seguramente a tener episodios de ansiedad y depresión y a no comprender por qué esto ocurre ya que la única forma de actuar que conoce es esta.

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