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Eritrofobia

Publicado el 22/10/2019
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Por Esther Blanco , última actualización el 22/10/2019
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La eritrofobia es el miedo a ponerse colorado, a sonrojar en situaciones sociales donde se teme ser juzgado negativamente.

¿Qué es la eritrofobia?

La eritrofobia, también conocida como rubefacción patológica o miedo al rubor, a ruborizar o sonrojar en situaciones sociales. Es una condición clínica frecuente  principalmente en los trastornos de ansiedad; aunque también puede presentarse como signo o síntoma único sin la presencia de otros síntomas de ansiedad.

Causas de la eritrofobia

La causa del rubor facial es un incremento de la afluencia de sangre a la zona facial. La eritrofobia por su parte está causada por el miedo a ruborizarse o al sonrojar.

La persona al ruborizarse se siente avergonzada y consecuentemente la ansiedad va en aumento generando mayor rubor facial. A lo largo de nuestra vida cotidiana todos podemos sonrojarnos por diversas circunstancias; sin embargo no damos una evaluación negativa al hecho de ruborizar y ello permite diferenciar la rubefacción normal de la eritrofobia. Las personas que presentan eritrofobia dan un valor negativo al síntoma, lo valoran como algo negativo.

El malestar generado por la eritrofobia es intenso, de tal forma que la persona evita situaciones sociales que pueden potenciar la sensación de rubor facial; este hecho hace que la eritrofobia sea muy frecuente dentro de la fobia social. Con el tiempo la persona puede llegar a estar más pendiente de su rubor que de la situación externa y ello convierte a la persona en más sensible a la hora de discriminar las sensaciones faciales, hecho que hace que la persona se ruborice más.

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Síntomas de la eritrofobia

El principal síntoma de la eritrofobia es el sonrojo facial en situaciones sociales que terminan en la evitación de todas aquellas situaciones en las que se teme el sonrojo.

Las situaciones temidas cada vez son un mayor número. Se teme el sonrojo cada vez en más situaciones que terminan por evitarse. Por ello, aunque un primer síntoma es el rubor facial, el gran síntoma final es la evitación de toda situación que pueda conllevar a sonrojar.

Consecuencias de la eritrofobia

La principal consecuencia es la evitación por parte de la persona con eritrofobia de aquellas situaciones (generalmente de tipo social) que anticipa van a generar la aparición del rubor facial.

La evitación puede pasar por ser a través de conductas como maquillarse el rostro, dejar el pelo caer sobre la cara, abrigarse para que sea obvio el color rojo de la tez debido al calor, situarse en lugares cercanos a fuentes de calor, ocultarse tras gafas de sol, salir solo en días donde haya menos luz, acudir a locales solo si están en penumbra, no hablar en público, entre otras.

La evitación repetida de estas situaciones acaba derivando en aislamiento social de la persona, aislamiento del que puede ser difícil salir por uno mismo.

Eritrofobia, fobia social y personalidad evitadora

La eritrofobia se halla dentro de la fobia social o timidez extrema dado que como ocurre en la fobia social el sujeto se siente permanentemente observado; creyendo que debido al rubor será juzgado de forma negativa por los demás. La vergüenza al sonrojo y su evitación pasan a ser el centro de la vida de las personas afectadas.

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En la base de la fobia social y la eritrofobia no es infrecuente encontrar un patrón de personalidad conocido como personalidad evitadora que se caracteriza por inhibición social causada por profundos sentimientos de falta de adecuación y miedo al ridículo o al rechazo. Lo que más destaca de los evitadores es un sentimiento generalizado de desasosiego interno.

Terapia psicológica en la eritrofobia

Como técnicas de tratamiento más frecuentemente citadas están:

  • Reestructuración cognitiva para modificar pensamientos automáticos y creencias centrales que generalmente se presentan en forma de evaluación negativa sobre la rubefacción.
  • Exposición con prevención de respuesta para reducir las conductas de evitación social. Se trata de que la persona con eritrofobia se exponga a situaciones sociales evitando que lleve a cabo comportamientos como taparse la cara. El objetivo último es que la persona sea capaz de tolerar la ansiedad y no se aísle socialmente, ya que esto genera (como señalábamos antes) más problemas añadidos.
  • Conocer el origen de la vergüenza, saber cuál es el motivo por el que se ha llegado a temer la opinión de los demás en demasía.
  • Regular las emociones relacionadas con las interacciones sociales. El miedo al “otro”, a su juicio negativo.
  • Ganar seguridad y confianza con respecto al otro
  • Aprender a no evitar cognitiva, emocional y conductualmente
  • Entrenamiento en refocalización atencional: se busca con esta técnica que la persona centre su atención con todos los sentidos tanto en los elementos externos de la situación en que está inmersa, como internos para que puedan ser vivido con mayor neutralidad sin atribuirles juicios de valor.

Algunas técnicas dentro de las Terapias Cognitivo Conductuales se encuentran en claro desuso debido a la evitación de la experiencia que representan como la relajación y respiración abdominal: tanto la relajación como la respiración abdominal son técnicas empleadas en el pasado y que pretendían, entre otras cosas, modificar la irrigación de sangre a la cara que es lo que causa el rubor facial. Pero se encuentran en desuso debido a la evitación de la experiencia de ponerse rojo que tanto se teme.

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Cómo evitar ponerse colorado

Realmente y aunque resulte paradójico el problema realmente es el tratar de evitar ruborizarse. Al tratar de evitarlo, se teme. El temor, el miedo, es el causante del rubor finalmente.

Desde un punto de vista psicoterapéutico se pretende ganar la suficiente seguridad y abordar la sensación de vergüenza de tal forma que el hecho de ponerse colorado sea vivido con mayor neutralidad. Es obvio que en ese momento, el miedo a enrojecer desaparecerá. No es un camino rápido pero sí efectivo a medio plazo

Resulta muy frecuente, como mencionábamos más arriba,  encontrar como causante de la eritrofobia una personalidad evitadota.  Se hace necesario un tratamiento más integral orientado por la personalidad complementando las intervenciones y recurriendo a modalidades terapéuticas como la Terapia Basada en Mentalización.

Terapia farmacológica

Como tratamientos farmacológicos que se han empleado en el caso de la eritrofobia cabe señalar los antidepresivos, los betabloqueantes y los ansiolíticos.

Es importante tener en consideración que los tratamientos de corte farmacológico no están destinados a la curación definitiva. Tan solo palían o atenúan los síntomas (ansiosos, depresivos o fisiológicos) pero sin la correspondiente dosis farmacológica se volverá de nuevo a temer el juicio negativo de los demás. Nunca puede suponer un tratamiento a largo plazo.

 

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