Las personas funcionamos mediante un complejo engranaje donde aquello que pensamos, sentimos y hacemos interactúa constantemente entre sí.
La terapia cognitivo-conductual (TCC) es uno de los modelos de psicoterapia con mayor respaldo empírico para distintos problemas psicológicos. No existe, sin embargo, una única terapia que sea la mejor para todas las personas y todos los problemas: la elección del tratamiento depende del motivo de consulta, la evidencia disponible y las características de cada paciente.
En Clínica Persum utilizamos terapia cognitivo-conductual en Oviedo cuando está indicada, integrada dentro de una evaluación y una formulación clínica más amplias. Esto permite trabajar los síntomas concretos sin perder de vista otros factores emocionales, relacionales o de personalidad que puedan influir en el problema.
La TCC aborda de forma interrelacionada, entre otros aspectos:
El pensamiento, la emoción y la conducta son tres aspectos psicológicos íntimamente relacionados, de tal manera que un cambio en alguno de ellos producirá alguna modificación en los otros dos.

Los pensamientos, las emociones, las respuestas fisiológicas y la conducta se influyen mutuamente. Las situaciones externas y la historia de aprendizaje también tienen un papel importante. La TCC analiza cómo interpretamos lo que ocurre, qué emociones aparecen y qué hacemos ante ellas para identificar patrones que puedan estar manteniendo el malestar.
Los individuos construyen su propio mundo. Las creencias en relación con él son las que determinan sus emociones y conductas. Existe, pues, una fuerte relación entre pensamientos y sentimientos.
A lo largo de la infancia las personas van configurando sus «esquemas cognitivos básicos» que son el sistema de creencias que la persona elabora en relación a lo que le rodea. Estas creencias están en la base de toda una serie de pensamientos automáticos irracionales, de distorsiones cognitivas que actúan a modo de filtro a través del cual deformamos la realidad que nos rodea.
Si toda mi vida he pensado que no valgo lo suficiente (esquema cognitivo básico), es fácil que ante una situación como ser despedido del trabajo, se activen toda una serie de pensamientos como «nunca más voy a encontrar empleo» (distorsión cognitiva) que me pueden hacer sentir terriblemente mal.
Uno de los objetivos de la terapia cognitivo-conductual es aprender a reconocer y modificar patrones de pensamiento y conducta que contribuyen a mantener el problema, además de desarrollar formas más eficaces de afrontamiento.
Esquemáticamente lo representaríamos de la siguiente forma:

Veamos el ejemplo del Señor Y:

El Señor Y está interpretando una situación que es muy desagradable (que le echen de la empresa) como algo terrible, que no va a poder solucionar, y piensa lo que su familia dirá de él (B). Es fácil que de un pensamiento como éste se deriven toda una serie de síntomas ansiosos y depresivos (C1) que conduzcan a la persona a la inmovilización (C2).
La terapia Cognitivo-conductual no pretende que vivamos en un mundo sin emociones; la diferencia entre un pensamiento racional y otro que no lo es, no estriba en la presencia o ausencia de emociones, sino en la frecuencia, intensidad y duración de éstas. En el ejemplo del Señor Y no se trataría de que su emoción se disipase, puesto que quedarse sin empleo es una situación verdaderamente desagradable, sin embargo si su pensamiento fuese más racional experimentaría una emoción menor y de más corta duración y, probablemente su conducta fuese en la dirección de buscar otro trabajo. Incidir en modificar esta conducta es importante puesto que si el Señor Y nunca sale a la calle difícilmente encontrará el trabajo que desea.
Veremos como el Señor de nuestro ejemplo corrige su B para sentirse mejor:

La TCC puede formar parte del tratamiento de problemas de ansiedad, pánico, fobias, trastorno obsesivo-compulsivo, depresión, dificultades de conducta y otros problemas psicológicos. La indicación concreta depende de la evaluación clínica.
En Persum no aplicamos la TCC como un protocolo rígido. La utilizamos cuando resulta adecuada y, si el caso lo requiere, la integramos con otros modelos de psicoterapia y con el estudio del funcionamiento de la personalidad. En adultos, adolescentes y parejas, el objetivo es seleccionar las estrategias que mejor encajen con el problema y con la persona.
Ofrecemos terapia cognitivo-conductual en Oviedo dentro de nuestros tratamientos psicológicos presenciales y, cuando resulta adecuado, también mediante consulta online.
Es un modelo de psicoterapia que estudia la relación entre pensamientos, emociones, respuestas fisiológicas y conductas, y utiliza técnicas dirigidas a modificar patrones que contribuyen a mantener el malestar.
Es una forma sencilla de analizar una situación activadora (A), las interpretaciones o creencias asociadas (B) y sus consecuencias emocionales y conductuales (C). Se utiliza para comprender cómo distintos elementos se relacionan entre sí.
Cuenta con respaldo empírico para distintos trastornos de ansiedad y problemas depresivos. La indicación y las técnicas concretas deben adaptarse al diagnóstico, la gravedad, la evolución y las características de cada persona.
No. En Clínica Persum trabajamos desde una perspectiva integradora. La TCC puede formar parte del tratamiento cuando está indicada, junto con otros modelos y técnicas seleccionados a partir de la evaluación clínica.
Contenido clínico actualizado por Clínica Persum. Puedes consultar la trayectoria y formación de Esther Blanco García y Andrés Calvo Kalch.
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