Tratamientos

Solicita colaboración con Persum

En Clínica Persum trabajamos en coordinación con psiquiatras que desean un apoyo psicológico especializado para pacientes en tratamiento farmacológico.

Nuestro enfoque no sustituye ni interfiere en la prescripción médica. Al contrario: complementa el trabajo psiquiátrico, aportando una evaluación psicológica profunda y una intervención ajustada a la personalidad, el momento evolutivo y la complejidad clínica del paciente.

Inicio > Tratamientos > Psiquiatría y farmacoterapia







    He leído y acepto la política de privacidad

    Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la Política de privacidad y los Términos de servicio de Google.


    Psicoterapia de precisión en coordinación con tu Psiquiatra

    En salud mental, los casos que de verdad importan rara vez se resuelven con una única medida. Hay pacientes en los que la medicación reduce la intensidad del síntoma, pero el problema se mantiene; y otros en los que la psicoterapia avanza, pero necesita un apoyo farmacológico temporal para que la persona pueda sostener el proceso (por gravedad, desregulación, riesgo, insomnio, crisis, etc.).

    En Clínica Persum trabajamos desde un modelo de psicoterapia de precisión: no hacemos un “tratamiento estándar”, sino un plan clínico diseñado a partir de una comprensión profunda del caso. Esto implica identificar con rigor:

    • qué síntomas están presentes y qué función cumplen,

    • qué patrones emocionales y relacionales los mantienen,

    • qué nivel de complejidad y fragilidad clínica existe,

    • qué factores están bloqueando la mejora (impulsividad, evitación, dependencia, disociación, ciclos interpersonales, etc.),

    • y qué tipo de intervención tiene más sentido en este momento para este paciente.

    Este enfoque es especialmente útil cuando hay evolución irregular, recaídas, cronificación, comorbilidad, sufrimiento intenso, o cuando el caso requiere algo más que “manejo de síntomas”.

    Coordinación con Psiquiatría

    En Persum no prescribimos medicación ni contamos con psiquiatría propia. Precisamente por eso, cuando el paciente lo autoriza, trabajamos en coordinación clínica con su psiquiatra de referencia (público o privado), para que el abordaje sea coherente y no haya mensajes cruzados.

    La coordinación tiene un objetivo claro: que el tratamiento farmacológico y el psicológico avancen en la misma dirección, con un marco común de:

    • objetivos terapéuticos,

    • seguimiento de la evolución,

    • y comprensión compartida de los factores psicológicos que influyen en la respuesta (adherencia, resistencias, crisis, descompensaciones, etc.).

    Nuestro papel no es intervenir sobre la medicación, sino aportar lo que más impacta en el pronóstico: un trabajo psicológico especializado, estructurado y ajustado a la complejidad real del paciente, para lograr una recuperación más estable y sostenida.

    ¿Qué es un psicólogo?

    El psicólogo es el profesional sanitario especializado en la evaluación y el tratamiento de los problemas psicológicos y emocionales mediante intervenciones psicoterapéuticas. Su labor no se limita a “hablar” o “dar pautas”: implica comprender con rigor el caso, formular hipótesis clínicas, establecer objetivos terapéuticos y aplicar un plan de trabajo adaptado a la persona y a la complejidad del cuadro.

    En Clínica Persum entendemos la psicología clínica como un trabajo de precisión: evaluamos no solo el síntoma, sino el funcionamiento psicológico que lo sostiene (regulación emocional, patrones relacionales, estilo de afrontamiento, identidad, impulsividad, evitación, rasgos persistentes, historia de aprendizaje y contexto actual). Esta lectura permite diferenciar, por ejemplo, un episodio ansioso “situacional” de un patrón crónico de inseguridad, dependencia, autocrítica o inestabilidad afectiva que requiere otro tipo de intervención.

    El trabajo del psicólogo incluye, entre otros aspectos:

    • Evaluar clínicamente el problema: qué ocurre, desde cuándo, en qué contextos y con qué impacto funcional.

    • Identificar mecanismos de mantenimiento: ciclos emocionales, interpersonales y conductuales que perpetúan el malestar.

    • Diseñar un plan terapéutico a medida (psicoterapia de precisión), ajustando foco, ritmo y nivel de intervención.

    • Fortalecer recursos psicológicos: regulación emocional, tolerancia al malestar, capacidad reflexiva, autocuidado, toma de decisiones y límites.

    • Promover cambios estables en la forma de sentirse, pensar y relacionarse, orientados a recuperación sostenida y prevención de recaídas.

    El psicólogo no es médico y no prescribe medicación. Su ámbito de actuación es el tratamiento psicológico. En muchos problemas de salud mental, la psicoterapia constituye el tratamiento central; y cuando existe apoyo farmacológico pautado por psiquiatría, el psicólogo puede aportar un componente decisivo: trabajar el origen y mantenimiento del problema, mejorar adherencia, sostener el proceso y favorecer cambios estructurales que reducen la necesidad de intervenciones puramente sintomáticas.

    ¿Qué es un psiquiatra?

    El psiquiatra es el médico especialista en salud mental, con formación para la evaluación, diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales desde una perspectiva médica y biológica, integrada con el contexto psicológico y social del paciente.
    Su función principal es valorar cuándo existe indicación de tratamiento farmacológico, seleccionar el psicofármaco más adecuado y realizar un seguimiento médico de la respuesta, los efectos secundarios y la evolución clínica. Esta intervención resulta especialmente relevante cuando los síntomas son intensos, persistentes o comprometen de forma significativa el funcionamiento, la seguridad o la estabilidad del paciente.

    El trabajo del psiquiatra incluye, entre otros aspectos:

    Evaluación médica y psiquiátrica del cuadro clínico, teniendo en cuenta antecedentes, comorbilidades y curso evolutivo.

    Indicación y ajuste de tratamiento farmacológico cuando está clínicamente justificado.

    Seguimiento de la respuesta al tratamiento, valorando eficacia, tolerancia y riesgos.

    Intervención en fases agudas o de descompensación, donde el control sintomático es prioritario.

    Valoración del momento adecuado para iniciar, mantener, ajustar o retirar la medicación.

    La psiquiatría actúa fundamentalmente sobre la dimensión biológica del malestar y el control de síntomas, facilitando que la persona pueda recuperar un nivel de estabilidad suficiente para beneficiarse de otros abordajes, como la psicoterapia.

    Psicología y Psiquiatría: roles distintos, trabajo complementario

    La Psicología y la Psiquiatría cumplen funciones diferentes pero complementarias. Mientras la psiquiatría se centra en la indicación y seguimiento farmacológico, la psicoterapia aborda los factores psicológicos y relacionales que originan y mantienen el problema.

    En casos complejos, la coordinación entre ambos profesionales:

    • evita intervenciones fragmentadas,

    • reduce el riesgo de cronificación,

    • mejora la adherencia y el pronóstico,

    • y permite un abordaje más coherente y eficaz.

    En Clínica Persum no prescribimos medicación ni contamos con psiquiatría propia, pero colaboramos de forma activa y responsable con el psiquiatra de referencia del paciente, siempre que este lo autorice. Nuestro objetivo es que el tratamiento psicológico y el farmacológico avancen alineados, con una comprensión compartida del caso y una estrategia clínica clara.

    4. ¿Qué es un tratamiento farmacológico?

    Un tratamiento farmacológico en salud mental consiste en el uso de psicofármacos prescritos por un psiquiatra para modular síntomas que, por su intensidad o persistencia, comprometen el funcionamiento del paciente o dificultan el avance del tratamiento psicológico.

    Los psicofármacos no son “una solución única” ni una respuesta universal. Su indicación se basa en una valoración médica que tiene en cuenta: gravedad del cuadro, curso evolutivo, riesgo, comorbilidades, tratamientos previos, tolerancia, efectos secundarios y contexto vital. Bien indicados, pueden aportar estabilidad suficiente para que el paciente recupere capacidad de sostener rutinas, relaciones, trabajo terapéutico y toma de decisiones.

    ¿Qué puede aportar la medicación?

    En términos generales, puede contribuir a:

    • reducir la intensidad del síntoma (p. ej., ansiedad o depresión severas),

    • mejorar la estabilidad afectiva y el control de impulsos cuando existe desregulación importante,

    • disminuir hiperactivación, insomnio o estados de agitación que bloquean el funcionamiento,

    • facilitar que la psicoterapia pueda desplegarse con mayor profundidad y continuidad.

    ¿Qué no hace la medicación?

    Aunque puede aliviar síntomas, la medicación no suele modificar por sí sola:

    • patrones emocionales y relacionales persistentes,

    • estilos de afrontamiento desadaptativos,

    • conflictos internos o repetición de ciclos interpersonales,

    • problemas estructurales del funcionamiento psicológico (p. ej., regulación, identidad, mentalización, tolerancia al malestar).

    Por eso, en muchos casos, la intervención farmacológica funciona mejor cuando se integra dentro de un plan terapéutico global que incluya psicoterapia especializada.

    Tipos de psicofármacos (visión general)

    Sin entrar en tecnicismos innecesarios, los grupos más habituales son:

    • Antidepresivos (para depresión, ansiedad y otros cuadros según indicación clínica),

    • Ansiolíticos/hipnóticos (algunos útiles a corto plazo en crisis o insomnio, con cautela por riesgo de dependencia),

    • Estabilizadores del ánimo (en determinadas desregulaciones afectivas y trastornos del estado de ánimo),

    • Antipsicóticos (en indicaciones específicas, también en algunos cuadros no psicóticos según criterio médico).

    La elección, dosis y duración dependen del caso y deben revisarse periódicamente por el psiquiatra responsable.

     

    ¿Son útiles los psicofármacos?

    Los psicofármacos pueden ser útiles, pero su utilidad no es universal ni automática. Depende del tipo de problema, de la gravedad, del momento evolutivo del cuadro y de cómo se integren dentro de un plan terapéutico global.

    Desde una perspectiva clínica rigurosa, la medicación resulta más útil cuando:

    el nivel de malestar es tan elevado que impide el funcionamiento básico o el trabajo psicoterapéutico,

    existe riesgo (autolesivo, suicida, descompensación grave),

    hay desregulación intensa del estado de ánimo, la ansiedad o el control de impulsos,

    o el paciente atraviesa una fase aguda que requiere estabilización.

    En estos contextos, el tratamiento farmacológico puede reducir la intensidad del síntoma y crear las condiciones necesarias para que la psicoterapia pueda desarrollarse con mayor profundidad y continuidad.

    Es importante diferenciar entre alivio sintomático y resolución del problema.
    Los psicofármacos actúan principalmente sobre la expresión del malestar (ánimo, ansiedad, activación, impulsividad), pero no suelen modificar los patrones psicológicos y relacionales que mantienen el problema a medio y largo plazo.

    Por este motivo:

    • pueden mejorar el estado del paciente,

    • pero si no se acompañan de psicoterapia, el riesgo de cronificación, recaída o dependencia del tratamiento es mayor en muchos cuadros.

    Psicofármacos y psicoterapia: cuándo funcionan mejor

    La experiencia clínica y la evidencia indican que los mejores resultados suelen darse cuando:

    • la medicación está bien indicada y revisada periódicamente,

    • se utiliza durante el tiempo necesario, no de forma indefinida por inercia,

    • y se integra en un proceso de psicoterapia especializada, capaz de trabajar el origen y mantenimiento del malestar.

    En problemas frecuentes como ansiedad y depresión, muchas guías clínicas recomiendan la psicoterapia como tratamiento de primera elección, reservando la medicación como complemento según gravedad, respuesta y curso.

    Un enfoque prudente y personalizado

    No todos los pacientes necesitan medicación.
    No todos los pacientes se benefician de la misma manera.
    Y no todos los momentos del proceso requieren el mismo nivel de intervención farmacológica.

    Por eso, en Clínica Persum defendemos un enfoque no ideológico, sino clínico: ni banalizar el uso de psicofármacos, ni convertirlos en la respuesta principal cuando el problema requiere un trabajo psicológico más profundo.

    Cuando existe coordinación con el psiquiatra del paciente, nuestro objetivo es claro: que la medicación ayude, pero que la psicoterapia transforme.

     

    ¿Es útil el tratamiento psiquiátrico en el abordaje de los trastornos de la personalidad?

    Impulsividad-agresividad: amenazas, agresiones, suicidio, conducta adictiva-compulsiva… (clúster B)

    Inestabilidad emocional: labilidad emocional, sensibilidad al rechazo, estallidos de ira inapropiada…(clúster B)

    Cognitiva-perceptiva: ilusión, desrealización, despersonalización, ideación autorreferencial, paranoide (clústers A y B)

    Inhibición-ansiedad: angustia o rasgo ansioso es característica principal del clúster C)

    Recuerde que….

    En España se lleva a cabo desde la medicina un abuso de los psicofármacos, banalizando su utilización a pesar de los riesgos que conllevan. Se abusa de la farmacología para los diferentes trastornos sabiendo que no se trata de la mejor opción o al menos no la primera opción de abordaje del trastorno.

    En algunos casos de trastornos del sueño, el uso de psicofármacos está indicado de forma temporal bajo seguimiento estricto.

    En la primera visita, evaluamos tanto el estado clínico como tu historia previa para determinar el tratamiento más adecuado. Además, trabajamos con diversos seguros médicos para facilitar el acceso al tratamiento psiquiátrico sin largas esperas.

    Los psicofármacos poseen un efecto paliativo y no curativo en el paciente. El psicofármaco no es la mejor opción si queremos abordar el problema de raíz

    Somos el primer país del mundo que más ansiolíticos (benzodiacepinas) consume.

    En la medida de lo posible se ha de evitar el usos de las benzodiacepinas por los defectos mnésicos, la disminución de la atención y la concentración, la dependencia, el síndrome de retirada y su efecto paradójico.

    Las principales guías de la práctica clínica basadas en la evidencia científica como la National Institute for Health and Clinical Excellence -NICE- recomiendan la psicoterapia como tratamiento de primera elección para el tratamiento de los principales problemas de salud mental como puede ser la ansiedad o la depresión.

    Nuestros psiquiatras atienden con frecuencia cuadros de depresión o ansiedad, dos de los motivos más comunes de consulta.

    Asimismo, nuestro equipo está altamente especializado en psiquiatría del adulto, adaptando los tratamientos a cada etapa de la vida.

    Para ello, ofrecemos tratamiento eficaz para los ataques de pánico, combinando intervención médica y acompañamiento psicológico.

    Si lo necesitas, puedes solicitar cita directamente con nuestro equipo de psiquiatría y comenzar cuanto antes tu evaluación médica.

    Colaboramos con tu psiquiatra.
    Psicoterapia de precisión en Persum para que la medicación sea un apoyo y el cambio sea duradero.

    Reserva tu cita

    Solicita una cita o cuéntanos en qué podemos ayudarte.
    Te atenderemos lo antes posible.

    Reservar cita