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El periódico ABC entrevista a Andrés Calvo y Esther Blanco, directores de la Clínica PERSUM para orientar a los padres ante la posibilidad de que un hijo pequeño manifiste estar enamorado

Publicado el 15/02/2014
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Por Esther Blanco , última actualización el 08/07/2019
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El periódico ABC entrevista a la Clínica de Psicoterapia y Personalidad Persum para conocer si los niños se enamoran. Este tema va más allá de saber cómo responder  a una de las tantan cuestiones que se plantean en la relación con nuestros hijos puesto que supone dar a conocer a los padres la importancia de involucrarse diligentemente en la educación emocional de sus hijos.

Aunque el tema expuesto en la noticia versa sobre cómo manejar los «enamoramientos» infantiles, verdaderamente hablamos de CÓMO LES ESTAMOS ENSEÑANDO A NUESTROS HIJOS A QUERER Y A QUERERSE.  Éste es un tema de vital importancia que quizás hoy en día esté siendo desplazado frente a otras cuestiones que los padres creemos aportarán en el futuro mayor calidad de vida a los más pequeños, como aumentar sus actividades extraescolares para que el día de mañana sepan inglés o hacerles partícipes de innumerables actividades de ocio como el tenis o clases de piano. Estas actividades sin duda enriquecerán al menor pero no debemos olvidar la importancia que tiene la relaciones afectivas que los padres mantenemos con nuestros hijos cada minuto en nuestra interacción con ellos.

QUERER no es algo que se aprende a través de una definición. A querer no se aprende «de», sino que A QUERER SE APRENDE EN LA RELACIÓN CON PAPÁ y MAMÁ. Desde los primeros minutos de vida, el papá/mamá interaccionan con su bebé formando un vínculo afectivo que será clave para adquirir la capacidad de «sentirse querido» del niño a lo largo de su vida. Es muy importante saber que esta sensación de sentirse querido será el mejor legado que podemos dejarle ya que sienta las bases de su AUTOESTIMA y de su personalidad y por consiguiente, su futura salud mental, así como una satisfactoria interacción con los demás, incluyendo las relaciones amorosas futuras.

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¿Cómo se enseña una emoción?, ¿Cómo se enseña a un niño a sentirse querido?

En la interacción de un bebé con su papá/mamá, éstos se acercan al bebé y le sonríen.

El bebé entonces sonríe a sus papás, y éstos «marcan» su emoción diciéndole: «Vaya, cuánto quiere mi pequeñín a papá/mamá».

En esta sencilla interacción el niño siente placer y sus papás empiezan a construir el significado de esa emoción llamándola amor (cúanto quiere mi pequeñín a mamá).

Es así como la emoción sentida en la interacción con los papás adquiere nombre, es decir, son los papás los «traductores» de las emociones del niño.

Es en ese momento en el que el niño le da nombre a su emoción. Son los papás los que construyen los afectos y las definiciones de éstos.

El niño aprende emociones en la relación con sus padres y este andamiaje capacitará a los pequeños en sus futuras relaciones con los demás.

Será en la adolescencia, con el desarrollo de los caracteres sexuales, cuando a esta sensación de amor aprendida, se le incorporará el deseo sexual adquiriendo el niño la capacidad de sentir el «amor romántico».

Sirva esta introducción para enmarcar la entrevista publicada en el periódico ABC con título ¿De verdad se enamoran los niños?

Para ver el artículo completo: ¿De verdad se enamoran los niños?

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