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¿Qué regalar a nuestros hijos en Navidad?

Publicado el 28/12/2018
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Por Esther Blanco , última actualización el 28/12/2018
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Dice el psicoanalista Jacques Lacan que el verdadero amor es dar aquello de lo que carecemos nosotros. Ofrecer algo al otro que para nosotros es costoso supone un verdadero esfuerzo que le da significado al regalo.

Sin duda, una idea muy alejada de lo que hoy vivimos de cara a las Navidades y en concreto, una idea difícil de aplicar ante el gran dilema de ¿qué regalar a nuestros hijos en Navidad?

Vivimos en una sociedad donde los objetos susceptibles de ser regalados están al alcance de todos. Regalamos conforme a nuestro nivel adquisitivo, pero eso el niño no lo sabe. Esto es, un Iphone para unos papas pudientes es muy similar a un teléfono low cost en un hogar con menos recursos.

Todos nos llevamos las manos a la cabeza cuando un niño percibe un regalo muy costoso, sin embargo, ofrecemos a nuestros hijos sin mayor reparo un catálogo de una juguetería para que elijan qué les apetece.

Los niños no toman en cuenta el valor económico del regalo, puesto que ellos necesitarían manejar un cómputo general de variables de las que no disponen. Los niños desconocen el valor económico en relación al poder adquisitivo de su familia, esa información pertenece a sus padres.

Presentar a un niño un catálogo de juguetes es matar su ilusión, su deseo. Si un niño manifiesta un deseo por un determinado juguete, podemos observar cómo, tras un breve período pasando hojas de un catálogo, comienza a desear tenerlo casi todo. Con posterioridad, para nuestra sorpresa, pasará a no desear nada tras ser abiertos de forma compulsiva todos los regalos.

Si ustedes ansían cambiar de coche y es algo por lo que llevan suspirando mucho tiempo, y de repente, lotería navideña mediante, pudiesen elegir entre todos los coches posibles del mundo, tras un primer momento de euforia e ilusión, observarían el decrecimiento de su deseo. Muy probablemente ustedes terminarían por no renovar su viejo coche. Al fin y al cabo: está tan lleno de recuerdos!

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«El exceso mata el deseo, todos lo sabemos, o lo hemos experimentado»

Este dilema es resuelto por algunos padres regalando solo cosas útiles. Las cosas útiles son “cosas” igual que lo son otros obsequios. Una chaqueta es una “cosa” igual que lo es una muñeca.

 

¿Qué significa “regalo cero”?

El “regalo cero” no significa no regalar, sino regalar algo que reúna la cualidad de ser costoso para el que regala y verdaderamente disfrutado para el que recibe.

No se trata de una cuestión de cantidad, aunque sí es importante limitar la cantidad de regalos, sino que es una cuestión de calidad. Es una cuestión de qué es lo que regalamos.

Plantéese regalar aquello costoso de verdad.

¿Y si regalamos a nuestro hijo un bono, un vale por….? ¿Necesita ideas?

  • Tiempo con su hijo, del bueno, sin móviles, sin televisión. Regálele una hora compartida al día con dedicación exclusiva
  • Esfuerzo para mantenerse con una actitud “presente”
  • Sacrificio para no dejarse llevar emocionalmente por el enfado o la ira
  • Compromiso con no mostrar actitudes rechazantes para con su hijo: no hablarle, ponerle mala cara, mostrar hostilidad
  • Compromiso con la educación emocional de sus hijos. Ofrézcale pensar antes de actuar
  • Tiempo para jugar, para no hacer nada
  • Tiempo para compartir con sus amigos
  • Implicación en las tareas escolares. Participación en los aprendizajes que están llevando a cabo en la escuela. No se trata de ayudarle a hacer los deberes sino saber cómo es su experiencia escolar, qué siente cada día de su vida
  • Esfuerzo en escuchar de modo activo. Escuchar para comprenderle verdaderamente, para saber quién es y qué le gusta.
  • No enfadarse por cosas nimias. Saber discernir entre: «estoy enfadado yo o has hecho algo mal tú»
  • Regular las emociones de sus hijos con amor y sin ira
  • Limitar sus conductas con respeto
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Pero entonces ¿qué regalamos? Un punto medio

  • Deje que en su hijo aparezca un deseo, algo que le gustaría realmente sin ser manipulado por anuncios televisivos y catálogos. Les contaré una experiencia: Ayer me constaba un paciente que su hija había pedido una almohada para los Reyes. Y ese iba a ser su regalo. La familia mostró gran desaprobación a los sufridos padres. Otro ejemplo reciente con una niña de 4 años pidiendo a su mamá «un gato que se pueda abrazar». Eso significa “mamá mantén alejados de mi aquellos juguetes, sean estos gatos o perros con mecanismos imposibles con tal rigidez que ni siquiera pueden ser abrazados”. Sé que verdaderamente su deseo es un animalito al que querer, pero eso es otra historia…
  • Mantenga todo lo lejos que sea posible catálogos de regalos “hipercargados e hipercoloridos” . Sus hijos desconectarán de aquello que reside en su imaginario para pasar a desearlo casi todo. Incítenle a pensar en aquello que a lo largo del año le ha hecho ilusión. No algo que aparece forzado en un “última hora”
  • Los regalos han de ser uno por cada casa. Limite la cantidad de regalos y enseñe a la familia extensa a obsequiarles con “regalos cero”. Su entorno ha de comprender que el amor no se expresa a través de los objetos. El niño no va a querer más a quien regala más. Su entorno ha de respetar sus decisiones. Vele por la madurez emocional de su hijos, no pretenda congraciarse con su entorno o su hijo saldrá perjudicado.
  • Plantéese regalar lo que a usted más le cueste, probablemente es lo que su hijo más necesita. Incluso si su hijo es un poco  más mayor, plantee a su hijo la posibilidad de elegir juntos «regalos cero».
  • Enséñele la importancia de regalar él mismo a los demás «regalos cero»: regalar tiempo a los demás, compromiso de amistad, cuidados o esfuerzo por mantener cuidada una relación.
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Pero sobre todo…

Impida que las Navidades adquieran un significado económico. Explíquele cuál es el motivo de celebración de estas fechas, sea usted religioso o no. Igual que probablemente le ha explicado el día de la Constitución, explíquele el por qué de estas fiestas.

Usted está escribiendo emocionalmente el significado de las navidades en sus hijos. Su futuro está condicionado por las vivencias de su presente en la relación con usted. Las Navidades adquirirán el significado que usted forje en el presente. Esfuércese por dejar una impronta de amor.

 

«Los objetos se consumen, los afectos permanecen»

 

Este artículo es nuestro pequeño regalo para ustedes en estas fechas. Gracias por su interés!

 

Y recuerde que el mejor regalo es usted. ¿Le gustaría saber cómo conseguirlo?

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