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TRATAMIENTO DE LA ESQUIZOFRENIA

El tratamiento de la esquizofrenia debería de centrarse en todas las áreas del enfermo que se ven afectadas: familiar, social y personal.
En muchas ocasiones y debido al predominio del modelo biológico se entiende la esquizofrenia sólo desde el punto de vista de los síntomas que presenta y por ello el tratamiento es solo farmacológico. Sin embargo, la aceptación del trastorno, la rehabilitación social, la psicoeducación de la familia o las habilidades diarias del paciente son igual o más importantes que el tratamiento psicofarmacológico.

TRATAMIENTO PSICOFARMACOLÓGICO:

El tratamiento psicofarmacológico se basa principalmente en el uso de neurolépticos o antipsicóticos. Estos medicamentos regulan el exceso de dopamina existente en el cerebro del paciente esquizofrénico. El correlato biológico de la esquizofrenia es la excesiva producción de este mensajero químico que es la dopamina. Las células nerviosas (neuronas) utilizan la dopamina para comunicarse entre sí. Los medicamentos antipsicóticos regulan este exceso dopaminérgico y como consecuencia hay una disminución o aplacamiento principalmente de los síntomas positivos  y menos de los negativos dependiendo del caso. Por ello es frecuente combinar el uso de neurolépticos con otros medicamentos activadores motores (antidepresivos) o incluso ansiolíticos para los síntomas ansiosos.

Los tratamientos con neurolépticos son generalmente de una duración mínima de dos años. Además de aplacar los síntomas positivos tienen una función profiláctica evitando posibles recaídas  o nuevos brotes del trastorno.

Desgraciadamente no están exentos de efectos secundarios que son de muy diversos tipos y que llevan en muchos casos a tener que tomar otras medicaciones solo con el objeto de combatirlos. Los efectos secundarios de los neurolépticos más comunes son los llamados efectos extrapiramidales. Son muy llamativos y alarmantes ya que afectan al control del sistema motor del individuo. Muy comunes son la rigidez muscular, el habla jabonosa (dificultades en la pronunciación de las palabras), fallos en el control de los movimientos oculares o la excesiva sequedad de boca.  

El principal problema en el tratamiento de la esquizofrenia es la falta de conciencia del trastorno que padece el enfermo esquizofrénico. Pocas personas reconocen, sobre todo al principio de la aparición del trastorno, que padecen esquizofrenia. Las alucinaciones visuales o auditivas y las paranoias son tan reales para el paciente que le es imposible concebirlas como fruto de su trastorno.

El delirio psicótico es una forma de evasión de la realidad “necesaria” para el paciente como lo demuestran los estudios realizados sobre la temática y formación  del delirio (Carlos Castilla del Pino: El delirio, un error necesario. Ed. Nobel 1998 ó Heiner Kipphadt: März. Rowohlt Taschenbuch Verlag, 1978).

La falta de conciencia del trastorno conlleva a la creencia por parte del paciente de que él no está enfermo y por ello no necesita ningún tratamiento. Esta circunstancia unida a los muchos efectos secundarios de los medicamentos neurolépticos (pensamiento enlentecido, ausencia de libido, aumento del apetito, enlentecimiento motor entre otros) hace que el paciente abandone reiteradamente el tratamiento con la aparición de nuevos brotes psicóticos. Los ingresos en hospitales psiquiátricos y en clínicas privadas pueden prolongarse durante años debido a la falta de conciencia del trastorno para desesperación de los familiares del paciente que ven como el enfermo esquizofrénico sufre una quiebra social, laboral y familiar.

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO DE LA ESQUIZOFRENIA

El tratamiento psicológico de los trastornos psicóticos se tiene principalmente dos vertientes: el reconocimiento de síntomas prodrómicos (previos a la aparición del brote psicótico) y el reconocimiento concienciación del paciente de su trastorno.

  • Reconocimiento de síntomas prodrómicos:

La aparición de un brote en el trastorno psicótico no es repentina. El brote psicótico comienza presentando unos síntomas particulares de cada paciente incluso con días, semanas o incluso meses de antelación. Estos síntomas previos a la aparición de la enfermedad suelen ser: trastornos del sueño, desorganización, desconfianza extrema e ideación paranoide, falta de concentración, apatía, agresividad y ansiedad entre otros. Estos síntomas van aumentando en intensidad hasta la aparición del brote psicótico.

Un paciente entrenado y educado en el reconocimiento de estos síntomas prodrómicos estará en disposición de pedir ayuda a su terapeuta en el momento en que aparezcan los primeros indicios del resurgimiento de la enfermedad evitando así que aparezca al brote psicótico y sus graves consecuencias.

Existen programas psicológicos muy aplicados en otros países y de reciente aplicación en algunos centros privados e instituciones públicas españolas, que demuestran lo beneficioso que es para el paciente el reconocimiento de los síntomas prodrómicos evitando el número de ingresos forzosos en centros psiquiátricos e incluso el aumento de la toma de medicación neuroléptica.

  • Concienciación del trastorno esquizofrénico:

El enfermo esquizofrénico no entiende que padece una enfermedad, no ve la necesidad de ayuda y no comprende que sus comportamientos no son normales. Esto, lógicamente, lleva a un rechazo del tratamiento en un altísimo porcentaje de los casos. Desde el conocimiento profundo del trastorno esquizofrénico y de la persona esquizofrénica el psicólogo crea una relación terapeutica estable que sirve como vehículo para la psicoeducación, es decir, llegar a concienciar al paciente a través de la información actual del padecimiento de su dolencia. El vínculo terapéutico mejora el insight del paciente permitiendo que poco a poco acepte su enfermedad y pueda actuar y cooperar en su tratamiento.

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