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La depresión infantil

Publicado el 31/12/2019
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Por Esther Blanco , última actualización el 17/02/2020
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La depresión se ha hecho cada vez más conocida con el paso de los años, ya que se trata un problema que puede afectar a cualquier persona sin importar su edad, posición socioeconómica, raza o creencias. En la actualidad, las personas tienen una mejor compresión de lo que conlleva sufrir depresión y se muestran más abiertos a ofrecer ayuda, mantenerse atentos y, en caso de actitudes alarmantes, pedir ayudar inmediatamente.

Contrario a la creencia de que los niños son siempre muy felices, los pequeños son una población muy sensible y pueden sufrir depresión a edades muy tempranas, por lo cual los padres deben prestar especial atención y atender el problema a tiempo, antes de que se agrave.

 

¿Qué es la depresión infantil?

En términos generales, la depresión es un trastorno emocional, que puede variar de magnitud dependiendo del individuo, en el cual el sujeto siente una profunda tristeza constante. Pierde el interés de realizar diferentes actividades, por lo que se puede dificultar la realización de la rutina cotidiana, llegando en ocasiones a pensar que no vale la pena vivir la vida. Estos sentimientos también afectan los pensamientos y por ende, el comportamiento de la persona, pudiendo llegar a ocasionar problemas físicos.

En los niños la depresión tiene estas mismas características, aunque en ellos es especialmente reconocible por una serie de cambios de humor bastante bruscos, como las rabietas, y un alto nivel de ansiedad. Estos factores interfieren en gran medida en el rendimiento escolar, el hogar y las relaciones interpersonales del pequeño, ya que estos niños no encuentran motivación, deseo o ganas de realizar las actividades más sencillas. Aunque en la mayoría de los casos los pequeños se recuperan al cabo de un par de semanas como máximo, hay una cierta cantidad que se mantienen sumidos en un estado de depresión cada vez más intenso. Por lo tanto debe prestarse muchísima atención cuando el niño comienza a presentar actitudes alarmantes, ya que requerirán vigilancia constante y un tratamiento específico.

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niña con depresión infantil

 

Síntomas de la depresión infantil.

Es muy importante hacer un correcto diagnóstico, ya que no es lo mismo que un niño esté deprimido a que simplemente esté triste, decaído o desmotivado por alguna situación. Para que un pequeño pueda ser diagnosticado correctamente con depresión, debe recibir este diagnóstico de un profesional de la salud mental, que bien puede ser un Psicólogo titulado.

Sin embargo, hay ciertos síntomas de la depresión infantil que los padres pueden reconocer, los cuales pueden servir de guía para comprender cuando es momento intervenir a fondo y pedir ayuda profesional.

  • Dejar de realizar actividades que le gustan habitualmente.
  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Estar todo el día sumido en un constante estado de tristeza.
  • Pérdida de apetito, incluso con alimentos que disfruta regularmente.
  • Fatiga intensa.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Desinterés en socializar con otros niños.
  • Aislamiento autoimpuesto.
  • Problemas de conducta/disciplina.
  • Autoestima baja (expresarse de sí mismo como alguien con poco valor).
  • Llanto frecuente.
  • Rabietas constantes.
  • Aumento o pérdida de peso notoria.
  • Conducta dirigida a lastimarse a sí mismo.

Para ser propiamente un trastorno tiene que coincidir con muchos de estos síntomas y además mantenerse presentes por al menos 3 meses. No basta con que el episodio de tristeza dure un par de días para ser llamada depresión, es importante no etiquetar antes de tiempo estas conductas, por el contrario, lo más recomendable es acudir con un profesional en caso de dudas.

La depresión infantil, estadística en España. 

Según un informe realizado en el hospital Sant Joan De Déu en Barcelona, «Los problemas de salud infantil, tendencias en los países desarrollados» Álvarez, J.C.; Guillén, F.; Portella, E. y N. Torres, (2008), el 5% de los niños presentaban depresión y según la evidencia que arrojó este primer estudio de la población infantil que ingresaba, la depresión se presenta como un motivo de ingreso cada vez más habitual entre niños. En este informe, la depresión ocupaba la causa de ingreso hospitalario número 43, en jóvenes de 10 a 14 años.

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La depresión en niños puede ser muy severa y de duración larga, llegando en ocasiones a conectarse con la adolescencia, suponiendo muchas dificultades en su tratamiento, afectando en el proceso aspectos importantes de la vida del niño. La depresión no es una afección de la que se pueda recuperar en un día, por el contrario, requiere un tratamiento a largo plazo y en ocasiones prescripción de medicamentos.

Causas de la depresión infantil.

En niños de edades inferiores a los 9 años la depresión no es demasiado común, estando más presente a medida que los jóvenes se acercan a la pubertad, pero si pueden presentarse casos en infantes, aunque generalmente están relacionados a traumas importantes. En cuanto a las razones causantes de la depresión, estas pueden ser muchas, desde factores hereditarios en el caso de la depresión endógena y el estilo de crianza de los padres, hasta el ambiente en el que vive el niño.

Muchos han sugerido distintas causas para definir el origen de la depresión infantil, entre las cuales podemos encontrarnos 4 factores importantes a considerar y que pueden suponer la raíz del problema.

Causas fisiológicas:

Se relacionan directamente con el cuerpo del niño y su funcionamiento interno. Como se mencionó anteriormente, la depresión puede tener factores hereditarios. También puede tener su origen en desordenes hormonales, problemas neuronales e incluso desequilibrios bioquímicos, por los cuales el organismo no puede regularse por sí mismo y ocasiona estos estados de tristeza prolongados.

Causas psicológicas:

Están relacionadas especialmente con situaciones que pueden presentarse en el núcleo familiar y con la estima propia del niño. Se ha demostrado que los niños con malas relaciones con sus padres suelen sufrir estos problemas intensamente, quedándose atrapados en los sentimientos negativos que esto les ocasiona. El duelo por la pérdida de algún ser querido también puede influir en la presencia de la depresión infantil.

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Causas relacionadas al entorno:

Generalmente presente en niños prodigio o que se dedican de lleno a una actividad específica. La tensión a la que se ven sometidos constantemente puede influir mucho en la presencia de la depresión infantil, especialmente cuando están participando de un evento o concurso y sienten mucho estrés debido a la presión de ser los mejores.

Causas estacionales:

Muchos piensan que los cambios de estaciones influyen en el estado de ánimo de una persona debido al cambio de luz y temperatura, lo que sumerge al cuerpo en un estado de aletargamiento que puede variar su intensidad dependiendo del sujeto. Habitualmente a esto se le conoce como trastorno afectivo estacional y de hecho puede ser una causa aceptable de depresión en pequeños.

 

Conclusión.

La depresión en un problema muy presente en la actualidad y es importante solucionarlo a tiempo. El niño de hoy influirá irremediablemente en el adulto del mañana, por lo tanto los tutores legales deben concentrarse en abordar las dificultades a tiempo y no dudar en pedir ayuda profesional y orientación cuando sea necesario.

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