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Sexólogos en Oviedo

Claves para una buena terapia sexual

Publicado el 13/04/2018.
Por Administrador , última actualización el 22/10/2018
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La mejor forma para elegir un buen terapeuta sexual es, además de la comprobación de los títulos oficiales correspondientes, LA INFORMACIÓN.
Estar formado/informado es la mejor manera de discernir entre un buen profesional y otro que no lo es.

Cuando una persona llega a la consulta de un psicólogo expone toda una serie de motivos por los que considera que tiene un problema sexual. En la mayoría de los casos el problema está en que alguno de sus genitales «no funciona como debería.»

Pongamos por ejemplo el caso de un hombre cuyo pene no tiene la erección que debería, o una mujer cuyo sistema sexual no «funciona» en la cantidad que debería y dice manifestar un bajo deseo sexual.

Parece que hay «algo sexual» que no funciona. Y que un psicólogo/médico ha de «arreglar». En función de a quien, la visión comienza a ser diferente:

  • Terapias psicológicas centradas en el supuesto «mal funcionamiento sexual»
  • Terapias farmacológicas.

En el  primer caso, será EL PSICÓLOGO el que le ofrezca toda una serie de técnicas de comprobada efectividad que parecen funcionar muy bien. El problema entonces parece estar resuelto y la cuestión bastante fácil.  La sorpresa del psicólogo está en que en muchas ocasiones algo falla porque la persona no avanza en solucionar su problema, o su pareja no está satisfecha aún habiendo solucionado el supuesto problema sexual, o el propio paciente tampoco lo está, o vuelve a acudir al terapeuta al cabo de un tiempo, o acude a otro terapeuta para solucionar definitivamente su problema.

Si acudimos a un profesional que pueda medicarnos como el MÉDICO GENERAL que suele ser el que atiende estas demandas nos pautará alguna solución farmacológica  con ansiolíticos, antidepresivos  (susceptibles de ocasionarnos una adicción y un menor deseo sexual a la larga) o con los famosos  VIAGRA o CIALIS ( Susceptible de ocasionarnos numerosos efectos secundarios así como darnos la sensación de que «sin ella no soy nada»)

Los errores en los que puede caer un profesional de la salud están en las siguientes cuestiones:

  • ¿Nos hemos planteado el error de base con el que la persona ha llegado a consulta? A saber, el  hombre del ejemplo anterior que no mantiene la erección está concibiendo las relaciones sexuales desde un punto de vista genitalizado, desea tener una erección más firme y le hemos ayudado a conseguirla, pero ¿este hombre sigue pensando disfuncionalmente sobre la sexualidad? , ¿sigue creyendo que la satisfacción de sus relaciones depende de su pene?, ¿que él es el responsable de que la relación vaya «bien»?, ¿que para que las cosas sean mejores en el sexo todo es cuestión de un pene firme?, ¿que su compañera por fin tiene lo que desea (un pene en erección para poder penetrar). Al fin y al cabo todo es sexo y pene. Y a este error ha podido contribuir el psicólogo y el médico
  • ¿Nos hemos planteado que al darle a nuestro paciente lo que desea, un pene más firme, pero no modificar aquellas cuestiones relativas a la forma errónea desde la cual observa las relaciones sexuales (si no tuviese esta concepción errónea no tendría el problema), es muy probable que vuelva a manifestar ese mismo problema u otro similar dentro de las patologías sexuales? Es fácil que nuestro hombre sufra de nuevo un problema de erección al comenzar una relación sexual, si por ejemplo cambia de pareja?
  • ¿Hemos observado su «necesidad de aprobación» («¿necesito que mi pareja piense bien de mi»?) y cómo esa forma de pensar es muy probable que la manifieste en otros ámbitos de su vida? Porque si no modificamos esa tendencia general, los ejercicios de «Focalización Sensorial» solo habrán sido un parche a su problema (aunque el paciente se quede satisfecho solo será algo temporal)
  • Y si nosotros los psicólogos vemos esa tendencia a necesitar la aprobación de los demás: ¿el paciente la conoce y la reconoce? ¿sabe cambiarla?
  • ¿Hemos reconciliado el lenguaje masculino con el femenino? Porque es distinto, y seguramente lo será siempre. Cómo el hombre expresa la erótica y cómo expresa el hombre la afectividad, puede ser diferente a cómo lo expresa la mujer; y ningún enfoque es mejor que el otro, solo es cuestión de entenderse, no podemos esperar que el otro sea como yo. Nuestro hombre del ejemplo es fácil que piense sobre cómo afecta su problema a su compañera («va a pensar que soy poco hombre, un impotente»), pero está claro que no está en lo cierto, que no conoce la forma de pensar de su mujer, la cual seguramente no esté tan preocupada por la firmeza de la erección de su marido como por cuestiones del tipo ¿por qué intenta penetrar tan rápido?, ¿por qué me evita?, ¿qué el pasará?¿por qué se enfada tanto?». Le preocupará verle  frustrado y  ansioso en las relaciones sexuales que tienen. La mujer está viendo una parte emocional al asunto, el hombre no de la misma forma.
  • ¿Se están teniendo en cuenta las emociones de la mujer? La mujer de nuestro hombre se sentirá a lo mejor poco deseada por él, y esto a su vez deteriora aún más la relación de pareja. La mujer no es solo una parte más de nuestros ejercicios de Focalización Sensorial, no solo es la ayudante que necesitamos para llevar a cabo unos ejercicios. ¿La estamos teniendo en cuenta?
  • ¿Vemos cómo se desdibujan las fronteras entre la terapia sexual y de pareja, las fronteras entre la terapia de pareja y la individual?Las cosas son más complejas de lo que parece. Todo está demasiado entrelazado para establecer límites claros.

UN TERAPEUTA DEBE MANEJAR ESTE ENFOQUE MULTITERAPIA

Tras estas reflexiones dejamos en manos de nuestros lectores la elección de un buen terapeuta que sepa abordar toda esta complejidad, que vea al hombre y a la mujer con todas sus implicaciones. El sexo y los problemas que conlleva están por encima de cuestiones meramente genitales.

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