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Trastornos de personalidad

¿Cómo afectan los trastornos de la personalidad al desarrollo de síndromes clínicos (ansiedad, depresión, problemas de alimentación, etc?

Publicado el 10/05/2018.
Por Esther Blanco , última actualización el 22/03/2026

En el DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) los trastornos se agrupan en función de un modelo multiaxial. Multiaxial significa varios ejes. Este modelo agrupa los distintos síntomas y características de la personalidad de un paciente para definir un cuadro que refleje su patrón completo de funcionamiento. El modelo multiaxial se divide en 5 ejes.

Los cinco ejes del modelo multiaxial

Esquema del modelo multiaxial de personalidad según el DSM

  • El Eje I lo constituyen los síndromes clínicos: trastornos del estado de ánimo como la depresión, la ansiedad, los trastornos de la alimentación como la anorexia o la bulimia, las adicciones como el alcoholismo, etc.
  • En el Eje II se recogen los trastornos de la personalidad, como la personalidad evitativa, histriónica, narcisista o compulsiva, entre otros.
  • Forman el Eje III las enfermedades médicas relevantes para la comprensión del paciente: traumatismos craneoencefálicos, efectos del uso de sustancias o medicación, síndromes genéticos, enfermedades del sistema nervioso, de los aparatos respiratorio, digestivo o genitourinario que influyan en la actividad psicológica.
  • Componen el Eje IV los factores psicosociales y ambientales relevantes: muerte de un familiar, separación o divorcio, abusos sexuales o físicos, conflictos familiares, etc.

El caso del Señor X

Veamos un ejemplo práctico para entender cómo se relacionan estos ejes.

Ejemplo Eje I: Trastorno de ansiedad y trastorno del estado de ánimo del Señor X

El Señor X acude a consulta muy ansioso, con preocupación constante e irritabilidad. Le cuesta concentrarse, duerme mal y siente tensión muscular. Además, se encuentra triste y desanimado, sin energía y con sentimientos de desesperanza. Estos trastornos del Eje I son el motivo por el que decide buscar ayuda.

Ejemplo Eje II: Trastorno evitativo de la personalidad del Señor X

Tras la evaluación, se identifican rasgos de personalidad relevantes. Se percibe como inepto e indeseable, cree que los demás son superiores y le criticarán, y teme decepcionar a quienes le rodean. Por ello prefiere el aislamiento, evita el contacto social y, cuando se relaciona, se esfuerza en ser perfecto y complacer a todos.

La personalidad evitativa del Señor X le predispone a los síntomas de ansiedad y depresión.

Antes de una entrevista de trabajo puede pensar: «Mi currículum les parecerá insignificante, seguro que hay candidatos mejores», lo que le genera ansiedad. Antes de una fiesta puede pensar: «Se darán cuenta de lo soso que soy y me despreciarán», y preferirá quedarse en casa.

Por tanto, cada estilo de personalidad es también un estilo de afrontamiento, y la personalidad se convierte en un principio organizador fundamental para entender la psicopatología.

Personalidad, estresores y síntomas: las tres piezas clave

Al unir todas las piezas —los estresores psicosociales, las características de la personalidad y los síntomas actuales— se obtiene una visión compleja, pero lógica de la persona.

Diagrama de interacción entre estresores psicosociales, personalidad y síntomas clínicos

Una personalidad con rasgos poco adaptativos es más vulnerable. Incluso estresores leves pueden precipitar un trastorno del Eje I. Si la persona padece un Trastorno Evitativo, acudir a una entrevista de trabajo puede desatar una gran ansiedad.

Cuando la personalidad incluye rasgos más adaptativos, aumenta la capacidad de afrontar adversidades como una pérdida o un divorcio.

En este sentido, la personalidad funciona como el equivalente psicológico del sistema inmunitario. Veamos el siguiente ejemplo:

Analogía entre el sistema inmunitario y la personalidad como mecanismo de defensa psicológica

Todos vivimos rodeados de bacterias potencialmente infecciosas. La fortaleza de nuestras defensas determina si esos microbios nos afectan y provocan enfermedad. Los sistemas inmunitarios vigorosos contraatacan con facilidad. La debilitación de los procesos inmunitarios, en cambio, conlleva la aparición de la enfermedad.

La psicopatología sigue el mismo patrón interactivo. No son las defensas inmunitarias, sino el patrón global de personalidad —las habilidades de afrontamiento y la flexibilidad adaptativa— lo que determina si respondemos de forma adecuada o sucumbimos ante las situaciones.

Bibliografía

  • Millon, T. (2006). Trastornos de la personalidad en la vida moderna. Barcelona: Masson.

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