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Síntomas físicos de la ansiedad

Publicado el 28/03/2020
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Por Esther Blanco , última actualización el 29/07/2020
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Para conocer cuáles son los síntomas de ansiedad, vamos a desarrollar el concepto de los trastornos de ansiedad y sus síntomas que son, junto con la depresión, los trastornos psicológicos más frecuentes en la población general.

 

Ansiedad, angustia o estrés

Qué es la ansiedad, cómo se siente y consecuencias. Clínica Persum en Oviedo.

Se suele decir que la ansiedad (angustia) y la depresión son problemas existenciales antes que clínicos, ya que han estado presentes en sus diferentes formas a lo largo de la historia. La filosofía existencial considera que la ansiedad sería una respuesta que se da cuando se ven de alguna forma atacados los valores que dan sentido a nuestra vida.

El concepto de ansiedad puede generar cierta confusión por lo que se hace necesario
ponerlo en relación con otros conceptos como pueden ser el de angustia, el estrés y el
miedo, dado que muchas veces estos términos se utilizan indistintamente respecto al de ansiedad.

Actualmente el término de angustia se emplea como sinónimo de ansiedad, en ambos
casos se apunta a que se trataría de estados displacenteros que se acompañan de síntomas fisiológicos ante la expectación de un peligro.

Respecto al concepto de estrés sí existe mayor tendencia a diferenciarlo del concepto de
ansiedad, ya que en el caso del estrés se incide sobre todo en los aspectos fisiológicos (sensaciones físicas en la ansiedad) mientras que en la ansiedad el interés se deposita sobre todo en los aspectos subjetivos (ansiedad psicológica).

Por lo que respecta a la diferenciación entre la ansiedad y el miedo, se suele señalar
como diferencia el hecho de que el miedo es una reacción emocional en respuesta a un
estímulo presente; mientras que la ansiedad es una reacción emocional ante la
anticipación de peligros futuros y en cierta forma impredecibles.

La ansiedad tendría una manifestación también más difusa que la que podemos observar en el miedo.

¿Qué es la ansiedad?

El término ansiedad proviene del latín anxietas y significa estado de agitación,
inquietud o zozobra del ánimo.

Debemos comenzar señalando que la ansiedad es una respuesta adaptativa dado que nos prepara para la supervivencia. Por lo tanto cumple una función muy importante para el ser humano como especie.

Esta función es una función activadora y de facilitación de la capacidad de respuesta de la persona que nos preserva de posibles daños.

Sin embargo cuando la respuesta de ansiedad aumenta en cuanto a intensidad, podemos decir que existe una ansiedad disfuncional.

La manifestación general de la ansiedad es a través de tensión emocional acompañada de síntomas somáticos.

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Por tanto podemos decir que la ansiedad es un estado de agitación e inquietud desagradable que se caracteriza por la anticipación de un peligro, el predominio de síntomas psíquicos y la sensación de catástrofe o peligro inminente.

Es decir que en la ansiedad aparecerían conjuntamente síntomas cognitivos (ansiedad psicológica) y fisiológicos (síntomas físicos de la ansiedad)que se acompañarían de una reacción de sobresalto, y de la búsqueda por parte de la persona que la padece de intentos de solución a la situación percibida como peligrosa.

Es importante señalar que la respuesta de ansiedad puede ser desencadenada por
estímulos externos pero también por estímulos internos (pensamientos, ideas, imágenes, etc.)

¿Cuáles son los  síntomas de la ansiedad?

Las reacciones asociadas a la ansiedad se manifiestan a través de un triple sistema de
respuesta:

  1. Cognitivo (pensamientos sobre la ansiedad)
  2. Fisiológico (sensaciones físicas en la ansiedad)
  3. Conductual (conductas alrededor de la ansiedad)

 ¿Cómo se siente la ansiedad en el cuerpo?

A nivel emocional la ansiedad se puede experimentar como:

  • Tensión.

  • Inseguridad.

  • Falta de concentración.

  • Dificultad para tomar decisiones.

  • Miedo.

  • Aprensión.

  • Pensamientos negativos de inferioridad.

  • Sentimientos de incapacidad ante la situación.

  • Sensación general de pérdida de control.

¿Cuál es la explicación fisiológica de la ansiedad?

El sistema límbico es el responsable, entre otras, de las respuestas relacionadas con la
ansiedad.

Entre las estructuras constituyentes del sistema límbico están la amígdala y el
locus ceruleus.

Ansiedad y Amígdala

Es la estructura encargada de regular las reacciones de alarma relacionadas con el miedo y la ansiedad. Esta estructura envía múltiples proyecciones a otras estructuras como los sistemas autonómicos y musculoesqueléticos que se asocian con los mecanismos de respuesta de la ansiedad.

La amígdala funcionaría por lo tanto como un centro regulador de las respuestas de alarma iniciándolas y manteniéndolas.

Ansiedad y Locus ceruleus

Es un centro importante de respuesta ante los cambios que se dan tanto en el medio externo como en el medio interno. Funciona como un centro de alerta que contribuye a la supervivencia.

Ansiedad y Tálamo

Canaliza los estímulos hacia la corteza cerebral.

Ante una situación de peligro las señales sensoriales son transmitidas directamente a la amígdala para dar lugar a la respuesta de miedo sin que sea preciso la intervención de la corteza cerebral para que no se retrase la respuesta ante estímulos que pueden
ser nocivos para la supervivencia de la persona.

En personas con trastornos de ansiedad la vía del tálamo a la amígdala estaría hiperactivada y no habría mediación de procesos que implican a la corteza cerebral, encargada de valorar y procesar de una forma más lenta la estimulación.

Ansiedad e hipotálamo

Se encarga, entre otras, de la activación del sistema nervioso simpático ante situaciones de estrés.

Ansiedad y sustancia gris periacueductal

Se encarga de la respuesta defensiva y/o de la respuesta de parálisis según que el peligro sea algo inminente y requiera una conducta defensiva o bien el peligro sea menor y resulte más adaptativa la paralización del sujeto.

Ansiedad e hipocampo

Presenta conexiones tanto con estructuras límbicas como la amígdala, como con estructuras corticales de tipo sensorial.

Ansiedad y corteza orbitofrontal

Su funcionamiento estaría destinado a interpretar los eventos que son emocionalmente significativos seleccionando el tipo de respuesta que debemos dar ante estos estímulos.

En las personas con trastornos de ansiedad esta vía de comunicación suele estar disminuida, lo que hace que los estímulos no lleguen a procesarse con la suficiente profundidad como para valorar que no son dañinos.

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Lo que tendríamos en la ansiedad es una activación considerable de la vía que va del
tálamo a la amígdala (vía de respuesta rápida). Igualmente habría un descenso de la
información que viaja del tálamo a la corteza cerebral (vía de repuesta lenta) que sería
como decíamos la encargada de procesar en mayor detalle los estímulo o eventos que
pueden ser amenazadores.

Clasificación de los trastornos ansiosos

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su 5ª edición (DSM-
V) recoge dentro de los trastornos de ansiedad los que siguen:

  • Trastorno de ansiedad por separación.
  • Mutismo selectivo.
  • Fobia específica.
  • Trastorno de ansiedad social.
  • Trastorno de angustia.
  • Agorafobia.
  • Trastorno de ansiedad generalizada.
  • Trastorno de ansiedad inducido por sustancias/medicación.
  • Trastorno de ansiedad debido a otra enfermedad médica.
  • Otros trastornos de ansiedad especificados.
  • Trastorno de ansiedad no especificado.

Síntomas de la ansiedad

Como señalábamos anteriormente, las reacciones asociadas a la ansiedad se manifiestan a través de un triple sistema de respuesta: cognitivo, fisiológico y conductual.

  1. Cognitivo (pensamientos de ansiedad): incluye la evaluación subjetiva de la experiencia de miedo, pánico, alarma, inquietud, preocupación, aprensión.
  2. Fisiológico (sensación física de ansiedad): sudoración, dilatación pupilar, temblor, incremento de la tensión muscular, palidez facial, aceleración cardiaca, descenso de la salivación, aceleración respiratoria.
  3. Conductual (conductas ante la ansiedad): respuesta de escape (huida), evitación, ataque o paralización.

¿Cómo se siente la ansiedad física en el cuerpo?

Los síntomas físicos de la ansiedad se caracterizan por la activación del sistema nervioso autónomo y el sistema nervioso somático y son:

  • Constricción epigástrica, molestias digestivas.

  • Dificultades respiratorias, respiración rápida y superficial, ahogo.

  • Palpitaciones.

  • Pulso rápido.

  • Opresión torácica.

  • Sudoración.

  • Sequedad de boca.

  • Temblor.

  • Hormigueo.

  • Dolor de cabeza tensional.

  • Fatiga excesiva.

  • Tensión muscular.

  • Mareo, vómitos.

  • Micciones frecuentes.

Consecuencias de sufrir ansiedad de forma continua.

Como apuntábamos previamente la ansiedad cumple una función adaptativa y por tanto es necesaria para la supervivencia sin embargo cuando dicha ansiedad se vuelve muy frecuente y muy duradera en el tiempo o bien si se dispara ante estímulos no
amenazantes generaría importantes limitaciones para la vida diaria del sujeto que la
padece viendo afectada su funcionalidad en varias esferas (laboral, académica, familiar,
social).

También podría dar lugar a complicaciones físicas por el exceso de hiperactivación de algunos sistemas fisiológicos. 

Psicofármacos para tratar la ansiedad. ¿Son efectivos?

Según las guías de práctica clínica, algunos psicofármacos han mostrado su efectividad
a la hora de tratar los cuadros de ansiedad. Así por ejemplo:

  • Trastorno de angustia : han mostrado su efectividad los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (fluoxetina, fluvoxamina, sertralina, paroxetina, citalopram, escitalopram); algunos antidepresivos tricíclicos (clomipramina e imipramina) y benzodiacepinas (alprazolam, clonazepam, diazepam, lorazepam).
    Aunque respecto a las benzodiacepinas se indica que su uso debe estar limitado
    al corto plazo ya que los efectos adversos desaconsejan su uso a largo plazo.
  • Trastorno de ansiedad generalizada: han mostrado efectividad algunos
    inhibidores de la recaptación de serotonina (paroxetina, sertralina, escitalopram),
    venlafaxina e imipramina. También las benzodiacepinas (alprazolam,
    bromazepam, diacepam); aunque respecto a las benzodiacepinas se desaconseja
    también su uso a largo plazo por los efectos adversos que pueden llegar a
    presentar.
  • Trastorno de ansiedad social: han mostrado efectividad inhibidores de la
    recaptación de serotonina (fluoxetina, fluvoxamina, paroxetina, sertralina,
    escitalopram), venlafaxina, inhibidores de la monoamino oxidasa y
    meclobemida. También algunas benzodiacepinas han mostrado efectividad
    (bromazepam, clonazepam), anticonvulsivantes (gabapentina y pregabalina) y el
    antipsicótico olanzapina.
  • Fobia específica: se apunta a la efectividad de la paroxetina y algunas
    benzodiacepinas.
    En general parece demostrada la efectividad de los antidepresivos de tipo inhibidores  selectivos de la recaptación de serotonina; y se señala igualmente que el empleo de las benzodiacepinas debe ser limitado en el tiempo por los efectos adversos que pueden provocar en su uso a largo plazo.
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Psicoterapia para los síntomas físicos de la ansiedad

 Terapia de aceptación y compromiso (ACT)

La gran diferencia de la Terapia de aceptación y compromiso respecto a otros modelos de psicoterapia es que las técnicas que la componen no se orientan tanto a la reducción de síntomas como a que la persona actúe de acuerdo a valores importantes para ella y aceptando los eventos privados (pensamientos y emociones) que esa forma de actuar conlleva.

Desde la terapia de aceptación y compromiso se parte del supuesto de que los
trastornos de ansiedad serían una forma de trastorno de evitación experiencial
(un patrón inflexible consistente en que para poder vivir se actúa bajo la
necesidad de controlar o evitar la presencia de pensamientos, recuerdos o
sensaciones).

Actuar bajo el patrón de evitación experiencial hace que en el corto plazo se experimente una sensación de bienestar al conseguir controlar los pensamientos o las sensaciones, pero a largo plazo éstas vuelven con mayor intensidad generando mayor nivel de malestar.

Lo que propone la terapia de aceptación y compromiso es potenciar la toma de conciencia plena de los eventos privados (pensamientos, recuerdos, sensaciones) al mismo tiempo que avanzar hacia metas u objetivos en direcciones valiosas. En definitiva esta terapia no busca eliminar el malestar para poder alcanzar una vida valiosa, sino
aprender a aceptar aquello que no se puede modificar al tiempo que se trabaja en
dirección a valores personales.

Terapia orientada por la personalidad

Los trastornos de ansiedad pueden presentar de forma asociada comorbilidad con trastornos de la personalidad (trastorno de personalidad por evitación y trastorno de personalidad por dependencia), lo que conlleva la necesidad de un tratamiento más específico que tenga en cuenta la personalidad de base del paciente.

Para ello realizar una correcta evaluación no sólo de los trastornos de ansiedad, sino también de la personalidad del paciente es fundamental.

Esta evaluación permitirá realizar un diagnóstico más precioso, al mismo tiempo conocer si existe un trastorno de personalidad de base nos permitirá poder abordarlo y eso evita las recidivas (recaídas) en el trastorno de ansiedad.

La terapia orientada por la personalidad basa su tratamiento en diferentes enfoques que han mostrado su eficacia para el tratamiento de los trastornos de la personalidad como pueden ser:

  • Terapia Dialéctica Conductual (M. Linehan)
  • Terapia Basada en Mentalización (A. Baterman y P. Fonagy)
  • Terapia Focalizada en la Transferencia (O.F. Kernberg)
  • Terapia de Esquemas (J.E Young)

Referencias bibliográficas

  • Luciano Soriano, M.C y Valdivia Salas, M.S. La terapia de aceptación y compromiso (ACT): Fundamentos, características y evidencia. Papeles del psicólogo, Vol. 27, núm 2, mayo-agosto 2006, pp.79-91
  • Sierra, J.C.; Ortega, V.; Zubeidat, I. Ansiedad, angustia y estrés: tres conceptos a
    diferenciar. Revista Mal-estar E Subjetividade. Vol. 3, núm 1, marzo, 2003, pp.10-59
  • Téllez Lapeira, J. M.; López-Torres Hidalgo, J.; Boix Gras, C.; Villena Ferrer, A.; Párraga Martínez, I.; Morena Rayo, S. Revisión clínica del tratamiento de los trastornos de ansiedad. Revista Clínica de Medicina de Familia, Vol. 2, núm 2, octubre, 2007, pp.76-83
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