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¿Es malo usar una medicación?

Lo malo no es la medicación sino el mal uso que se hace de ella. Para saber más.

¿Son útiles los fármacos para el tratamiento de las disfunciones sexuales?

Tableta de medicamentos

Existe una excesiva medicalización de los problemas emocionales y de las disfunciones sexuales en particular.
Un hombre puede querer una erección más firme para poder tener relaciones sexuales, pero al medicalizar su problema no hacemos   más que participar de su error: "para que una relación sexual sea placentera ha de haber una penetración". Si no tuviese este error de base no tendría ansiedad de ejecución (miedo a no tener una erección) y por tanto no tendría problemas de erección.
Si este hombre tuviese una visión más amplia sobre la sexualidad humana (derecho que le hemos restado al medicalizarle), quizás no tendría miedo a perder la erección, y entonces paradójicamente, no la perdería.

Un fármaco puede ser útil si existen causas biológicas que estén impidiendo a la persona tener una vida sexual satisfactoria. Y conseguir tener una erección puede ser importante para ello. Pero en ningún caso se le pueden restar importancia o anular a la persona (sus pensamientos, intimidad, emociones, afectos, deseos, y necesidades.

Igualar sexualidad con erección, con más relaciones sexuales, con un orgasmo más tardío, . es un grave error.

La ingestión de fármacos como la yohimbina, apomorfina, sildenafilo (VIAGRA) o tadaláfilo (CIALIS) se han presentado como la solución a los problemas de la erección del hombre.
Del mismo modo que los parches de testosterona se están estudiando para el bajo deseo en la mujer.
El uso de antidepresivos como un Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) se postula eficaz para el tratamiento de la eyaculación precoz.

Varios superheroes haciendo cola para conseguir la Viagra

Desde luego son fármacos de demostrada eficacia para una mayor erección y un retraso de la eyaculación. Pero lo que se cuestiona no es su eficacia sino su mal uso y la concepción errónea de la que parten. Es decir, que la sexualidad no se debe reducir a una cuestión fisiológica simplemente.

La cuestión es más compleja. No se trata  de crear "superhombres" con firmes erecciones y "supermujeres" desbordantes de pasión.

Un enfoque acertado es un ENFOQUE BIOPSICOSOCIAL (biológico-psicológico y social) que además entienda la   sexualidad humana desde un punto de vista más amplio donde tengan lugar las cogniciones (pensamientos), los sentimientos, los mitos sobre el sexo de nuestra cultura, los valores relativos a cómo deberíamos ser, las atribuciones que hacemos de nuestras conductas y de las de los demás, las presunciones, nuestra historia personal, nuestro sexo, nuestra situación vital, y cómo interacciona todo ello entre sí para dar lugar a un malestar de la pareja en cuestiones sexuales.

Por ejemplo una erección Se produce cuando tras percibir un estímulo de naturaleza erótica, es pensado y sentido como tal,  y el pene que está compuesto por una serie de cuerpos cavernosos, se llena de sangre. Si el hombre se encuentra preocupado y/o ansioso y no se produce relajación de los músculos lisos del pene o existen problemas con la válvula de entrada y salida de los cuerpos esponjosos del pene, la erección no se produce o si se produce no se mantiene.

Esta es la base de funcionamiento del sildenafilo (VIAGRA) o del tadaláfilo (Cialis). Es un inhibidor de la fosfodiesterasa que facilita la relajación de los músculos lisos y en consecuencia facilita la entrada de sangre en el pene.
Pero el pene no decide por sí mismo si llenarse o no de sangre, si relajar su musculatura o no hacerlo. El pene tiene un dueño que PIENSA ("Como pierda la erección de nuevo, mi pareja se quedará a medias") y SIENTE miedo. Esto es lo que el VIAGRA no está teniendo en cuenta. Los medicamentos ofrecen la posibilidad de tener una erección a costa de lo que sea, pasando por encima de un miedo que una persona siente. Y lo que la persona siente: ¿Quién lo atiende?

La popularización de estos fármacos y la visión bajo la cual se crean, ha llegado a manos de hombres con un bajo conocimiento sobre lo que significa la sexualidad y en ocasiones es adquirido en el mercado negro por internet y mezclado con alcohol. El alcohol (que es depresor del sistema nervioso) produce desinhibición social, lo que facilita las relaciones. Pero al ser depresor producir dificultades para lograr o mantener una erección. Es aquí donde hacen su aparición los fármacos que ayudan a conseguirla.
El riesgo para la salud de estas prácticas es muy elevado.

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