El Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP) se caracteriza por un patrón persistente de desconsideración por los derechos de los demás, engaño, irresponsabilidad, impulsividad y dificultad para ajustar la conducta a normas sociales y legales. El diagnóstico no se basa en una conducta aislada, sino en un patrón amplio y estable de funcionamiento. El Manual MSD resume estos criterios clínicos actuales.
“Antisocial” en este contexto no significa simplemente ser introvertido, reservado o preferir estar solo. Es un término diagnóstico relacionado con el modo en que la persona se comporta respecto a los derechos de los demás, las responsabilidades y las normas. Tampoco conviene usar automáticamente “psicopatía” o “sociopatía” como sinónimos exactos del diagnóstico, porque son conceptos que se emplean de forma distinta según el modelo clínico o forense.
En el DSM-5-TR, el diagnóstico de Trastorno Antisocial de la Personalidad se realiza en adultos y requiere además antecedentes compatibles con un trastorno de conducta antes de los 15 años. Por eso no puede deducirse simplemente de que una persona mienta, incumpla una norma o tenga un comportamiento conflictivo.
| Situación | Pensamiento automático | Emoción desagradable | Conducta que disminuya la emoción desagradable |
| Un juez dicta una paga mensual a sus hijos | Yo decidiré cuando he de pagar a mis hijos, ese juez no es nadie para mandarme a mi | Fuerte enfado | Incumplir las órdenes del juez y no pasar la pensión a sus hijos |
Esta página forma parte de nuestra guía general sobre Trastornos de la Personalidad, donde explicamos su evaluación, clasificación y abordaje.