PERSUM Clínica de Psicoterapia y Personalidad
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Ansiedad

El trastorno de estrés postraumático

El individuo se ve asaltado por imágenes de ese acontecimiento traumático en contra de su voluntad y de forma recurrente, tiene pesadillas relacionadas con ese hecho que para él no pertenece al pasado.

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Las personas que han sufrido o presenciado algún acontecimiento traumático (p.ej.: un accidente de coche, una grave enfermedad, un maltrato o una guerra) donde ha visto en grave peligro su integridad física o la de los demás presentan una revivencia del hecho traumático (flasbacks) acompañada de intensos síntomas ansiosos.

En la clínica Persum somos psicólogos especialistas en el tratamiento de la ansiedad en Oviedo, Asturias. Solicite una cita o cuéntenos en qué podemos ayudarle.

 

¿Qué es el trastorno por estrés postraumático?

El estrés post traumático es un conjunto de síntomas que se desarrollan tras la exposición a acontecimientos traumáticos. Estos síntomas pueden ser diferentes de una persona a otra, incluyendo reexperimentación del miedo (con imágenes intrusivas, sueños angustiantes…), malestar al recordar o exponerse a situaciones que recuerden el acontecimiento traumático, evitación de situaciones, personas o lugares que recuerden el acontecimiento, pensamientos negativos y ánimo bajo, dificultades para recordar parte o la totalidad del acontecimiento, mostrarse más alerta…

¿A quién le ocurre el trastorno por estrés postraumático?

Este trastorno puede ocurrir en cualquier momento de la vida. Los síntomas suelen empezar a los 3 meses del acontecimiento, aunque puede haber un retraso mayor en algunos casos. El estrés post traumático ocurre cuando las personas se ven expuestas a una experiencia directa de un hecho traumático, al presenciar un acontecimiento traumático que le ocurre a otra persona, al saber que un ser querido ha sufrido un acontecimiento traumático (muerte repentina, accidente…), y al ser expuesto repetidamente a detalles de los sucesos traumáticos (socorristas que recogen restos humanos, policías…).

Existen factores de riesgo para este trastorno, como el haber tenido problemas emocionales en la infancia, el haber vivido en un ambiente adverso, la gravedad del acontecimiento y lo inesperado de este, las estrategias de afrontamiento previas de la persona y la tendencia a hacer evaluaciones negativas y catastrofistas de los acontecimientos de la vida y la falta de apoyo social.

Relación de la personalidad con el estrés postraumático. ¿Por qué unos sí lo tienen y otros no?

Ante un evento traumático en todas las personas se produce una primera etapa de hiperactivación, esta respuesta es natural, ya que nuestro cuerpo cuando siente que estamos en peligro se prepara para una reacción de huida o de lucha. Para ello se generan cambios en nuestro organismo, potenciando algunas funciones como la cardiovascular o la tensión muscular y desactivando otras menos útiles en esa situación como la digestión. Cuando el evento ha finalizado, el cuerpo y la mente normalmente vuelven a su estado habitual, pero hay personas que permanecen con un nivel de activación demasiado elevado.

El estrés postraumático, así como muchas otras patologías, dependen tanto de factores de riesgo como de resiliencia. Los factores de riesgo son los que favorecen la aparición de la sintomatología, en cambio los de resiliencia son los que nos protegen.

Entre los factores de riesgo están el tener poco apoyo social, el haber tenido otras experiencias traumáticas en la niñez, el haber sido herido, los sentimientos extremos de terror, la sobrecarga de estrés y el tener antecedentes de trastorno mental.

Entre los factores protectores se encuentra el tener un buen apoyo social, el sentirse satisfecho con la forma en que se afrontó el evento, las estrategias de afrontamiento que tenía previamente la persona y el buen manejo del miedo.

La personalidad influye pudiendo ser tanto un factor de riesgo como un factor protector. En personalidades como la evitativa, dependiente o depresiva, es más frecuente la aparición de este trastorno por la forma de entender y afrontar los acontecimientos. Además, las personas que tienen dificultad en mentalizar, es decir que tienen un acceso restringido a sus emociones, también es más frecuente, ya que este rasgo les dificulta entender lo que les pasa y por tanto buscar una solución.

¿Por qué ocurre?

El estrés postraumático ocurre cuando el acontecimiento traumático supera las herramientas de afrontamiento que tiene la persona, haciendo que se sienta indefensa y generando una sensación de intenso miedo. Las experiencias previas, así como el apoyo social que tenga la persona van a influir en la manera de afrontar el acontecimiento.

 

Síntomas

En el estrés postraumático existen 4 tipos de síntomas:

  • Intrusiones: Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos de los sucesos traumáticos, sueños, reacciones disociativas en las que la persona se siente como si reviviera el trauma, malestar psicológico al exponerse real o imaginariamente al evento traumático o a aspectos que recuerden el trauma y reacciones fisiológicas intensas (palpitaciones, presión en el pecho…)
  • Evitación: la evitación puede ser tanto para evitar recuerdos y pensamientos que tengan que ver con el trauma, como de recordatorios externos (lugares, personas, sonidos…)
  • Alteraciones cognitivas y del ánimo: incapacidad para recordar la totalidad o parte del suceso, creencias negativas sobre sí mismo y el mundo, percepción distorsionada de la causa del evento (se culpan a sí mismos o en ocasiones a personas que realmente no han tenido nada que ver), emociones negativas (miedo, culpa, vergüenza…), poco interés en las actividades, desapego de los demás, incapacidad para tener emociones positivas.
  • Alteración del sistema de alerta: comportamiento irritable, imprudente, hipervigilancia, respuesta de sobresalto exagerada, problemas de concentración, alteración del sueño

Cómo afecta a los niños

En el caso de niños pequeños (de menos de 6 años), los síntomas pueden incluir el orinarse en la cama, mutismo, representar el acontecimiento en el juego o un excesivo apego a los padres o cuidadores principales.

En niños más mayores es más frecuente los problemas de alteraciones de la conducta, volviéndose más desobedientes, buscando peleas, discutiendo con dureza… También es habitual que sientan vergüenza y culpa o que intenten buscar venganza.

Tratamiento

El tratamiento de este trastorno suele conllevar psicoterapia y farmacoterapia.

En cuanto a la psicoterapia se suelen usar técnicas de exposición tanto imaginada como real al estímulo traumático o a estímulos que le recuerden el acontecimiento para que la persona pueda ir gestionando las emociones que le genera y superando el miedo.

También se utiliza terapia cognitiva, en la que se trabaja con el paciente la forma de recordar el evento y las posibles distorsiones cognitivas que tenga la persona.

Además, se trabaja con el paciente para que reconozca sus síntomas y aprenda a prevenirlos.

La terapia basada en la personalidad, además de utilizar estas técnicas, se centra en los rasgos de personalidad de esa persona para saber cuales son los que pueden estar afectando al proceso de recuperación. La personalidad es la base a partir de la cual se desarrolla la forma de pensar y relacionarse con el mundo, de manera que es indispensable prestarle atención a fin de poder individualizar la terapia adaptándola a cada persona.

En cuanto al tratamiento farmacológico, se suele utilizar antidepresivos y ansiolíticos para paliar la sintomatología más incapacitante.

¿Cómo ayudar|tratar a un amigo|familiar con trastorno por estrés postraumático?

Cuando un amigo o familiar padece trastorno por estrés postraumático, es frecuente no saber cómo actuar y sentirse desbordado. La función principal de amigos y familiares es la de proporcionar apoyo, seguridad y estabilidad. Por ello es importante ser tolerante con los cambios de humor que la persona pueda tener, entendiendo que tiene que ver con posibles momentos de reexperimentación del trauma o debido al ánimo bajo que suele producir el trastorno.

El entorno social tiene que ayudar a entender a la persona que necesita ayuda profesional para sobrellevar el trauma, y facilitarle el tratamiento (pidiéndole la cita, acompañándole las primeras sesiones o incluso haciendo terapia familiar o de pareja para saber lidiar mejor con el trastorno).

La persona que sufre estrés postraumático necesita sentirse apoyada, pero en ocasiones también preferirá aislarse de los demás por un tiempo. Es importante ser tolerante con esto para que no se sienta “presionado”.

Como amigo o familiar, también necesitará su propio espacio y dedicarse tiempo a sí mismo.

¿Qué puedo hacer para ayudarme a mí mismo?¿Se puede hacer algo?

Lo primero que hay que hacer es buscar apoyo, tanto en nuestro círculo social como médico y psicológico. Es importante que las metas de mejora sean realistas, entendiendo que el proceso de recuperación conlleva esfuerzo y tiempo.

¿Dónde conseguir ayuda?

Para el tratamiento de esta patología es importante tanto la psicoterapia como la farmacología, por tanto, hay que acudir a un psiquiatra para la medicación y a un psicólogo para la psicoterapia.

 

 

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