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Trastornos de alimentación

Hiperfagia

Publicado el 15/04/2020.
Por Esther Blanco , última actualización el 02/06/2020
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Podemos definir la hiperfagia de forma simple y resumida como la ingesta excesiva de comida que no obedece normalmente a cubrir una necesidad fisiológica de hambre.

¿Qué es el aumento de apetito?¿Es lo mismo que el hambre constante?

El ser humano necesita aportar diversos nutrientes a su organismo para que este funcione de la forma adecuada. Este aporte de nutrientes se lleva a cabo principalmente a través de los alimentos que ingerimos y como señal fisiológica de la necesidad de estos nutrientes tenemos la sensación de hambre.

A medida que se ha ido produciendo el desarrollo social del ser humano, se han ido estableciendo relaciones emocionales y afectivas con la acción de comer o consumir alimentos que, a lo largo de los años, han ido estableciendo contingencias que paulatinamente se han visto reforzadas.

Cuando estamos ante casos de hiperfagia en los que se produce un aumento del apetito, es decir, un incremento en la sensación de hambre con la consiguiente necesidad de saciarla, de forma general se deberá a factores psicológicos.

Cabe distinguir la hiperfagia del hambre constante en el sentido en el que con el primer término hacemos referencia a la ingesta desmesurada de alimentos. Consumimos aquella comida que nos apetece, que como veremos más adelante suele tratarse de alimentos poco saludables, en cantidades superiores a las normales, mientras que el hambre constante no es más que la sensación de no estar saciados pero no provoca necesariamente una ingesta descontrolada.

Por decirlo de alguna forma sencilla, la hiperfagia supone una pérdida de control en la ingesta de alimentos mientras que el hambre constante (que puede deberse también a factores emocionales) nos permite usar la capacidad de control y evitar estos atracones.

Qué es el aumento de apetito, causas de la hiperfagia, síntomas y tratamiento. Clínica Persum en Oviedo.

¿Está relacionado con el hambre emocional?

Como ya explicamos con anterioridad, la mayor parte de los casos de hiperfagia están relacionados con la historia previa de aprendizaje de un individuo en la que ha establecido una relación afectiva y emocional entre su estado anímico y la ingesta desmesurada de alimentos. Autores como Gibson (2006) (en Peña E y Reidl L (2015)), por ejemplo, establece que “los estados emocionales y de ánimo pueden influir en la conducta alimentaria, a la vez que la alimentación puede modificar las emociones y los estados de ánimo”. Por lo que podemos establecer que hiperfagia y hambre emocional están estrechamente relacionados. Existen ocasiones en las que la sobreingesta de alimentos no se produce por hambre, sino que más bien tiene lugar para relajarnos, para liberarnos de una sobrecarga de emociones que nos causa malestar: enfado, ira, estrés, frustración… E incluso también como recompensa o celebración de emociones positivas como la alegría o la felicidad.

Causas de la hiperfagia

Aunque podemos afirmar que la hiperfagia tiene un alto componente psicológico, no debemos perder de vista que también existen enfermedades fisiológicas que pueden ser la causa de manifestación de esta patología, es decir, puede ser síntoma de alguna afección médica.

En este punto haremos hincapié en las causas psicológicas, pero a lo largo del desarrollo de este artículo explicaremos también las causas médicas o fisiológicas de esta alteración. De esta forma:

Factores psicológicos en la hiperfagia:

  • Reforzardor/castigo: anteriormente ya comentamos que debido a una historia previa de aprendizaje podemos tener relacionada la ingesta excesiva de comida con la liberación de emociones negativas, así como también a otras positivas como la recompensa o la alegría
  • Ansiedad: en el estado de alteración general que se produce en nuestro organismo cuando pasamos por episodios de ansiedad, es posible que todas esas sensaciones vividas sean confundidas en ocasiones con la sensación de hambre e intentemos hacer desaparecer dicha ansiedad con un consumo excesivo de alimentos
  • Aburrimiento: seguro que muchos de nosotros nos sentimos identificados con algún momento en el que nos hemos sorprendido a nosotros mismos buscando algo que echarnos a la boca cuando realmente, o más bien fisiológicamente, no tenemos hambre

Síntomas de la hiperfagia

Los síntomas y las sensaciones generadas en un episodio de hiperfagia son normalmente:

  • Hambre repentina
  • Urgencia por comer sin tener en cuenta el tiempo transcurrido desde la última comida
  • Comer de forma inconsciente
  • Antojos por alimentos específicos generalmente no saludables
  • Seguir comiendo incluso cuando se tiene la sensación de saciedad
  • Sentimiento de culpa después de finalizar el episodio

Hiperfagia y bulimia

En puntos anteriores hemos enumerados algunas causas psicológicas de la hiperfagia, pero hemos excluido  la bulimia porque establecer la relación causa-efecto entre estos conceptos no es nada fácil.

¿Es la hiperfagia y el posterior sentimiento de culpa lo que puede llevarnos a desarrollar bulimia? ¿o por el contrario es la bulimia lo que nos lleva a vivir esos episodios de hiperfagia que finalizan con conductas compensatorias para paliar el exceso? Sean ambas patologías causa o consecuencia la una de la otra, lo que parece estar claro es que existe una estrecha relación entre ambas. Si bien es cierto que no siempre la hiperfagia desencadenará en un trastorno de la conducta alimentaria como es la bulimia, puesto que como veremos a continuación puede ser también síntoma de otras enfermedades de índole fisiológico.

Enfermedades médicas que producen hiperfagia

Como ya se ha mencionado con anterioridad, la hiperfagia puede ser consecuencia de diferentes afecciones médicas como por ejemplo:

  • Hipoglucemia
  • Diabetes
  • Hipertiroidismo

Será el profesional médico quien a través de los análisis, tanto de sangre como de orina, determine si es alguna de estas patologías la causa de la hiperfagia que padecemos y quien establecerá el tratamiento adecuado para la resolución de la misma.

Tratamiento psicológico en la hiperfagia

Si nos encontramos con un caso de hiperfagia relacionada con estados de ánimos alterados, será necesaria la intervención psicológica y/o psiquiátrica para poder resolver este problema.

En primer lugar, se realizará una adecuada evaluación del caso para determinar cuáles son las causas y aprendizajes subyacentes de esta patología para, posteriormente, establecer un plan de tratamiento que nos ayude a trabajar y modificar cogniciones respecto a la relación que inicialmente tenemos establecida entre bienestar psicológico y comida.

Por tanto, se llevará a cabo una intervención desde un enfoque integrador orientado por la personalidad del paciente que nos ayude a conseguir los objetivos que hayamos establecido.

En este aspecto, será necesario también una importante labor de psicoeducación en la que se de a conocer tanto la relación existente entre la comida y las emociones, así como la relevancia de aprender a comer de forma saludable y consciente.

Referencias

  • Aragón AS, López SC, Velasco ME y Cruz GM (2018). Emociones y cogniciones de un hombre con hiperfagia: estudio de caso. Revista Digital Internacional de Psicología y Ciencia Social, 4(2):24-37
  • Miranda, M. (2012). Comiendo compulsivamente: Algunas teorías para explicar por qué “no puedes comer sólo una”. Revista Digital Universitaria. 13(3), 3-12.
  • Peña E y Reidl L (2015). Las emociones y la conducta alimentaria. Acta de Investigación Psicológica – Psychological Research Records. 5(3), 2182-2194.
  • Ponce, C, (2007). Psicoterapia cognitivo-conductual para la obesidad. En N. Hernández, y J. Sánchez. (coords.). Manual de Psicoterapia Cognitivo-Conductual para trastornos de la Salud (pp. 227-247).

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